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sábado, 16 de mayo de 2015

 
 
Tal como cuenta Giorgio Nardone, uno de los mayores divulgadores de la Terapia Estratégica, una vez le preguntaron a un bravo militar italiano, cómo era que había sido capaz de ganar tantas batallas, a lo que él respondió que, ciertamente había ganado muchas batallas, pero que en ninguna sola ocasión había dejado de tener miedo.
 
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Esto ilustra también la filosofía que subyace bajo la Terapia de Aceptación y Compromiso: perseguir las cosas que valoramos aunque tengamos miedo; notar el miedo, percibirlo como lo que es, sólo una emoción, y actuar en dirección a nuestros valores.
 
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Si no vas en busca de aquello que te importa para no sentir miedo, probablemente hoy te sientas segur@...pero ¿cómo será tu vida mañana?
 
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Hacer las cosas aunque sintamos miedo porque "merece la pena"
 
 
 
 
 
 

miércoles, 22 de abril de 2015

Hoy, día internacional del libro, quiero recomendar los siguientes libros de psicología

Hoy puede ser un buen día para hablar de varios libres que considero interesantes:
 
Libros divulgativos sobre PSICOLOGÍA
 
-"Incógnito", de David Eagleman, donde se explora el mundo de lo inconsciente.
 
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-"Pensar rápido, pensar despacio" de Daniel Kahneman, donde se establece una división muy interesante sobre dos partes funcionales de nuestra mente.
 
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-"La paradoja del tiempo" de Philip Zimbardo, el psicólogo que se hizo conocido por el experimento social de rol-playing que degeneró dramáticamente, aunque este libro no trata de eso.
 
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-"El juego interior del tenis", de Timothy Gallwey, o bien otros juegos interiores como "El juego interior del estrés", "El juego interior del trabajo", "El juego interior de la música", etc.
 
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Libros sobre HIPNOSIS
 
-Con respecto a la hipnosis terapéutica, creo que el libro por excelencia en el de Michael Yapko "Tratado de Hipnosis Clínica".
 
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-Ahora, si hablamos de inducción al trance, un libro estupendo es el de Igor Ledochowsky "Manual de formación en trance profundo"
 
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Libros sobre TERAPIA ESTRATÉGICA
 
Hay dos libros que considero muy buenos para aproximarse a este tipo de terapia, pero partiendo de la educación. No obstante, el enfoque que propone es adecuado tanto para niños, como para adolescentes, como para adultos (jefes, compañeros de trabajo, pareja y demás):
-"La intervención estratégica en los contextos educativos"
 
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-"Niños y adolescentes difíciles"
 
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Ambos libros son de Andrea Fiorenza
 
 
Libros sobre TERAPIA DE ACEPTACIÓN Y COMPROMISO
 
Un buen libro para introducirse en ella es el de Jorge Barraca, "La Mente o la vida".
 
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Como dice un proverbio hindú que me encanta...
 
"Un libro abierto es un cerebro que habla, cerrado un amigo que espera, olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora"
 
 

domingo, 1 de febrero de 2015

La agorafobia y los ataques de pánico



Continuando con la serie de posts sobre el cine y las perturbaciones mentales, en este fragmento de la película “Copicat” vemos a Sigourney Weaver interpretando a un personaje que sufre de una agorafobia realmente incapacitante; las limitaciones que le impone esta perturbación son tales que la protagonista no se atreve ni a cruzar la puerta de su casa: podemos observar como mientras intenta coger el periódico recita en alto los presidentes americanos supuestamente para tratar de mantener su mente ocupada y vencer el miedo.
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Sigourney Weaver
La agorafobia puede ser de los problemas mentales más limitantes, ya que el nivel de miedo es tal que la persona, para huir de él, debe evitar en su vida cotidiana muchas situaciones y lugares que son difícilmente evitables:
-Estar solo fuera de casa
-Estar en lugares concurridos, en general
-En especial, estar en teatros, restaurantes, centros comerciales e iglesias,
-Estar en espacios cerrados, como ascensores y túneles,
-Viajar en transportes públicos como autobuses, trenes, aviones,…
-Conducir en autopistas
-Estar en un puente
-Hacer colas en supermercados, etc.
-Estar sentado en la silla del dentista o de la peluquería
Estas situaciones son aún más atemorizantes cuando la persona se encuentra sola o lejos de su hogar, por lo que acaba permaneciendo en casa prácticamente todo el día.
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Además, la agorafobia puede concurrir con ataques de pánico, de modo que el componente básico del miedo de la persona que sufre los síntomas, es un temor atroz a sufrir ataques de pánico en las situaciones antes citadas.
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En el siguiente trailer, también de “Copycat”, la protagonista sufre un ataque de pánico. Se puede ver como respira en el interior de una bolsa de papel para tratar de contrarrestar los efectos de la hiperventilación, de modo que inspira mayor cantidad de dióxido de carbono para compensar el exceso de oxigeno en sangre.

A la hora de aplicar la terapia psicológica, todos los enfoques tratarán de que el paciente pueda volver a salir de casa y permanecer en los lugares “prohibidos”, pero aún así, nos encontramos con varias alternativas como las siguientes:
-Tratar los ataques de pánico y la agorafobia conjuntamente o por separado
-El modo de tratar los ataques de pánico
En mi opinión, tanto la agorafobia como los ataques de pánico deben tratarse conjuntamente, pues forman parte del mismo proceso mórbido. No ocurre así con los síntomas depresivos, que muchas veces pueden ser la simple consecuencia de permanecer encerrado en casa.
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En cuanto a la forma de tratar los ataques de pánico, habrían dos enfoques prácticamente opuestos:
-Por una parte, el que se aprecia en la película: intentando controlar o contrarrestar los síntomas respirando en una bolsa para compensar el exceso de oxígeno en sangre, tumbándose para tratar de relajarse, …en definitiva, tratando de controlar directamente los síntomas que componen el ataque de pánico.
-Por otro lado, hay terapias como la de Aceptación y Compromiso o como la Terapia Estratégica, que no abogan por luchar contra los síntomas, sino por “ir a buscarlos”:
Desde la Terapia de Aceptación y compromiso se “enseñaría” al paciente a sentir los síntomas en lugar de huir de ellos, de modo que la persona pueda elegir entre sentir esos síntomas y permanecer en la situación temida o bien escapar de la situación para tratar de acabar con un ataque de pánico que se volverá recurrente.
Otras terapias trabajan reproduciendo los síntomas del pánico en la consulta, para que el paciente compruebe por sí mismo que puede hiperventilar, tener palpitaciones, marearse, etc., sin que las consecuencias sean catastróficas.
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Soy más partidario de estos últimos enfoques, ya que tratar de controlar determinados procesos fisiológicos y verse incapaz, es la mejor manera de aumentar el nivel de ansiedad y contribuir a la espiral del miedo que conduce al pánico.

- See more at: http://marcoskenneth.com/la-agorafobia-y-los-ataques-de-panico/#sthash.cEPTsSf2.dpuf

domingo, 25 de enero de 2015

Los síntomas hipocondríacos




Sin duda muchos de los personajes representados por Woody Allen serían el prototipo de hombre con síntomas hipocondríacos, aunque también con obsesión por el sexo o, calificándolo de una forma más general, de neurótico.
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Esta escena me parece genial sobre todo al principio: sale saltando de alegría hasta que de repente, se para ensimismado; y es que éste es el mecanismo básico que subyace a la hipocondría:
Tras pedir desesperadamente un diagnóstico a uno o varios especialistas, si la respuesta es satisfactoria, la alegría dura bien poco. Pronto la mente del hipocondríaco se inunda de nuevo con pensamientos corrosivos de duda.
La solución a este problema puede partir de romper el círculo vicioso en el mismo momento de la pregunta inicial, que podría ser: “¿ Y si tengo la enfermedad……?”.
Sea la enfermedad que sea, una vez que reconocemos que estamos inmersos en un círculo de preguntas y respuestas sin fin, lo mejor es empezar por no respondernos.
Efectivamente, la mejor forma de acabar con una pregunta que se repite es no responderla. La pregunta volverá algunas veces más, pero si somos consistentes en la ausencia de respuesta, finalmente no habrá más preguntas. Es una técnica simple, pero que puede resultar laboriosa.
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Otra técnica que puede utilizarse de forma conjunta o aislada es la usada por la Terapia Estratégica, aunque también por algunos profesionales la cognitivo-conductual, que suele llamarse la peor fantasía. Consiste en que la persona escriba con una regularidad predeterminada por su terapeuta la cadena de los peores acontecimientos que podrían sucederle en respuesta a sus preguntas ysi: “¿Y si tengo X? pues entonces ….” y así sucesivamente hasta llegar al final, que suele ser la curación o la muerte. El objetivo es saturar de tal forma la mente del paciente con el síntoma, que acabe por desecharlo.
Es una técnica dura, y no todos los pacientes están dispuestos a llevarla a cabo, pues ahonda en el miedo que sienten hacia la enfermedad o la muerte.
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Este miedo no es el causante del problema, sino la búsqueda incesante de una seguridad que por ilusoria nunca llega.
Por último, desde la Terapia de Aceptación y Compromiso se podría trabajar con el miedo, y la consecuente sensación de urgencia por tratar de llegar a esta seguridad.
Existen diferentes enfoques efectivos para tratar con este problema, que, en ocasiones, puede llegar a ser realmente limitante.

viernes, 26 de diciembre de 2014

¿Crees que es útil hacer propósitos para el año que empieza?

Imagino que sí…hay mucha gente que, como si de empezar a escribir en una libreta en blanco se tratara, se propone para el nuevo año comenzar una serie de tareas que en ocasiones puede “rayar en lo espartano”. Así hay quien se propone dejar de fumar al mismo tiempo que empezar a ir al gimnasio, hacer dieta, acudir a cursos, etc.
Como suele decirse, el papel aguanta todo lo que se escribe
Como suele decirse, el papel aguanta todo lo que se escribe
Supongo que no hay nada de malo en ello, sobre todo mientras los propósitos sean concretos y se refieran a conductas o comportamientos. En mi opinión, existiría un problema si lo que se desease cambiar no fuera la conducta, sino un atributo personal:
Es más fácil cambiar “la forma de estar, que la forma de ser”; hay quien por ejemplo se fija como propósito para el nuevo año “ser ordenado”, aún a sabiendas de que anteriormente, año tras año, se ha encontrado con obstáculos que le han impedido serlo. Quizás sea más adecuado proponerse ordenar algo en concreto, es decir, proponerse una determinada ACCIÓN, mejor que un cambio de personalidad.
Hoy en día es conocido el hecho de que los objetivos inmediatos, mientras más concretos mejor, pero en este post no sólo me refiero a eso…lo que digo es que si el objetivo es una acción, tiene muchas más probabilidades de alcanzarse que tratar de cambiar nuestra forma de ser.
Como dijo una vez un maestro de la Terapia Estratégica: “Si eres un Samsung eres un Samsung…si eres un iPhone eres un iPhone. Te puedes bajar aplicaciones similares, pero seguirás siendo el mismo teléfono”.
Otra forma de explicarlo es que para poder cambiar una conducta, primero tendrás que aceptarla; es decir, acepta que la llevas a cabo para que puedas ser consciente de ella y, por tanto, libre de cambiarla.
Cuando no asumimos que nos comportamos de una determinada forma, interpretamos la realidad a nuestra conveniencia, inventando excusas para justificar nuestra conducta.
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Nuestro Alter Ego deja de serlo una vez que le damos la bienvenida
Todavía más importante, si no aceptamos que habitualmente fracasamos en algo, nunca podremos esforzarnos en aprender a hacerlo exitosamente. Debemos ser humildes para poder mejorar, y reconocer que nos equivocamos, como humanos que somos, para poder aprender a acertar.
Tal como dijo el maestro zen japonés Suzuki Roshi: “Son muchas las posibilidades que se abren ante la mente del principiante, pero muy pocas las que se presentan a la mente del experto”.
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Así pues, mi recomendación es que antes de hacerte un nuevo propósito, primero asegúrate de que es una acción, y luego, acepta que hasta ahora, no has sido capaz de llevarla a cabo.
Hazte responsable de tu conducta y serás libre para cambiarla.

sábado, 18 de octubre de 2014

Cómo hacer cuando nos rompen los esquemas



George Kelly, psicólogo creador de la famosa teoría de los constructos, propuso lo que él denominó “la metáfora prodigiosa”. Según dicha metáfora, las personas actuamos como científicos informales, movidos por nuestro afán de predicción y control de la realidad, e, igual que ellos, procedemos reconstruyendo la realidad mediante procesos deductivos e inductivos.


Es decir, que continuamente estamos tratando de predecir y anticipar lo que va a ocurrir en un futuro, con un objetivo: controlar nuestro entorno.
Pero, ¿cómo predecimos? Fundamentalmente mediante la detección de patrones. De forma automática buscamos patrones de repetición en todo lo que ocurre, y esto ha sido así desde el principio de los tiempos: tras la oscura noche llega el luminoso día, tras el frío invierno llega la templada primavera seguida del cálido verano…, y así con todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Automáticamente nuestro cerebro toma nota de esto y lo almacena. De este modo, si los patrones se repiten, determinadas predicciones se cumplen, lo que indefectiblemente, nos proporciona seguridad.


Posteriormente, a partir de estos patrones, elaboramos guiones o esquemas mentales, que nos permiten actuar de forma mecánica y automática en las situaciones conocidas o esperadas. De este modo, tenemos un guión para actuar mecánicamente mientras conducimos, en el supermercado, cuando vamos al cine, etc. Estos guiones nos permiten ahorrar mucha energía física (y por tanto también mental) y gestionar nuestras reservas de forma eficiente.
Entonces, ¿qué ocurre en una situación de esas en que podríamos decir que “nos han roto los esquemas”?
Pues, lo primero, es que perdemos esa falsa sensación de seguridad que manteníamos hasta entonces. Y digo falsa porque lo es; de alguna manera asumimos que esos esquemas o guiones son eternos…¿pero quién nos ha contado eso? Si la vida es puro cambio…¿o no?



Una vez que nos encontramos sumergidos en el mar de la confusión en que nos deja una rotura de nuestro guión, buscamos desesperadamente una forma de salir de allí, una explicación causal, otro posible guión…
Si el acontecimiento es sólo ligeramente distorsionador, nos será fácil volver a crear un nuevo esquema, quizás modificando levemente el anterior, pero ¿y si el suceso es grave?
Este sería por ejemplo el caso de una rotura de la relación de pareja inesperada, ser víctima de un delito, una catástrofe natural…
Es entonces cuando pueden aparecer problemas, que pueden ir desde los denominados síndromes de adaptación hasta los llamados trastornos de estrés postraumáticos.




¿Cuál es la manera de resolver esto?
Evidentemente, quizás la primera y más fiable alternativa sea la de acudir a un profesional para que nos guíe en el camino de salida de esta perturbación.
Si esto no es posible, como método terapéutico recomiendo algo, que en principio puede parecer sencillo, pero que a veces cuesta mucho esfuerzo: escribir.


Se trata de escribir todo lo que nos venga a la cabeza sobre el acontecimiento, tanto los detalles, como los pensamientos y emociones asociados con el mismo. Si el suceso ha sido fuerte, escribir sobre él es muy duro, pero es una de las formas más eficaces de “digerir” o procesar cognitiva y emocionalmente lo que ha pasado.
Debemos escribir diariamente, hasta que percibamos que ya no nos queda nada más que escribir, que ya se ha digerido todo, que ya está bien…
Este método podría englobarse en diferentes enfoques: Terapia de Aceptación y Compromiso, Terapia Estratégica, Terapia Narrativa, …
Lo cierto, es que es especialmente útil en aquellas perturbaciones producidas por sucesos traumáticos que la persona no acaba de encajar (violaciones, guerras, catástrofes naturales, muertes inesperadas, separaciones, etc.)