Eso es lo que afirma una investigación publicada en el International Journal of Obesity, según la cual existe una relación clara entre que una niña o niño de corta edad tenga una tele en el dormitorio y que unos años más tarde padezca sobrepeso.
La obesidad infantil es un problema que tiende a aumentaren los países desarrollados; en Inglaterra, aproximadamente un tercio de los niños de 11 años tienen sobrepeso y uno de cada cinco son obesos.
En el estudio citado, las niñas que tenían un televisor en su habitación a la edad de siete años tenían aproximadamente un 30% más de riesgo de padecer sobrepeso a la edad de once años, mientras que para los niños, el riesgo era un 20 % mayor que para aquellos que no tenían televisor en su cuarto.
Las causas de la relación entre el televisor y la obesidad pueden ser múltiples y complejas, pero tanto la televisión como las tablets, ordenadores y móviles (pantallas en general) conducen a la inactividad, con las lógicas consecuencias en el peso de quien la sufre.
Suele ocurrir que, cuando llevamos un tiempo de relación y estamos cerca de nuestra pareja, no la vemos realmente, sino que, por decirlo de alguna forma, sólo vemos un retrato de ella: no la miramos, no nos fijamos en ella como al principio de la relación tal como ocurre con las personas, situaciones o cosas que no son nuevas.
¿Vemos realmente a nuestra pareja cuando la tenemos delante?
¿Cuántas veces te ha pasado que una persona cambia de aspecto y “no nos damos cuenta”?
La excusa suele ser que somos poco observadores y, en cierto modo, es cierto, aunque quizás sería más correcto decir que estamos poco observadores, porque seguro que cuando lo que tenemos delante es nuevo (como ocurría al principio de la relación) sí que somos conscientes de cualquier cambio.
¿Miramos ahora a nuestra pareja tal como lo hacíamos la principio de la relación?
Esto constituye una muestra más de cómo vivimos gran parte de nuestra vida con el piloto automático, sin estar plenamente en el presente.
Quizás la mejor solución no esté en tratar de cambiar ese retrato de tu pareja, producto de los esquemas mentales que nuestra mente construye a partir de las experiencias, y sobre todo, a partir de los pensamientos sobre esas experiencias.
Tal vez lo más funcional sería no conformarnos con el retrato, sino volver a atender a nuestra pareja, tal como hacíamos al principio de la relación.
Fijarnos en nuestra pareja puede ser algo voluntario.
Mirar con atención plena, observando sus gestos, su forma de hablar (y no sólo el contenido de lo que dice), escuchar el tono y cadencia de su voz, sus expresiones, sus reacciones, sus respuestas…sentir el contacto cuando la tocamos o acariciamos, etc.
En definitiva, aplicar de nuevo los cinco sentidos en nuestra relación. Podemos hacerlo voluntariamente sin ningún otro motivo que el querer mejorar nuestra relación de pareja.
Aplicar los cinco sentidos a nuestra relación para percibir plenamente a nuestra pareja.
Entre las acciones que pueden tomarse para volver a percibir plenamente a nuestra pareja está la recogida en un reciente estudio de la Universidad de Northumbria en el Reino Unido, que demuestra que el hecho de que ambos miembros de la pareja participen en un curso para aprender a hacer masajes puede contribuir a su bienestar físico y emocional.
Según los autores, el beneficio no viene sólo derivado del placer físico de recibir un masaje sino también de darlo, ya que el hecho de dar el masaje y mostrar afecto, es un componente importante del efecto que esta actividad puede tener en el bienestar de la pareja.
El masaje mutuo podría de hecho convertirse en un nuevo hábito, con implicaciones en la salud física y emocional de los miembros de la pareja; de hecho es una buena forma de prestar atención a la pareja.
El estrés es una emoción frecuente en nuestra sociedad actual, debido a las demandas, acontecimientos y las percepciones que tenemos de ellos.
El estrés tiene un impacto en nuestra conducta y por tanto en nuestra salud, de ahí que muchas investigaciones actuales tengan al estrés, sus causas y sus consecuencias como protagonistas.
Por otra parte, la alimentación influye en nuestras emociones y viceversa, las emociones influyen en nuestra alimentación, tal como atestiguan algunos estudios recientes:
-Una investigación de febrero de este año del Departamento de Epidemiología y Salud Pública del University College London, publicada en la revista Obesity, muestra como aquellas personas con altos niveles de cortisol, la hormona del estrés, durante largos períodos de tiempo, tenían un índice de masa corporal y tallas de cintura mayor que aquellas personas que tenían niveles más bajos de esta hormona.
Las investigaciones apuntan a que el nivel de estrés crónico puede ser proporcional al tamaño de la cintura.
De hecho, el estrés se asocia con la llamada “alimentación de confort”, alta en grasa y en azúcar , con el objetivo de generar bienestar (de forma rápida y a corto plazo, por supuesto).
-Un trabajo reciente, de la Universidad de Sydney en Australia, publicada en BMJ Open, demuestra como ingerir hasta siete raciones de frutas y verduras diarias reduce el riesgo de estrés psicológico en as mujeres de mediana edad. De hecho, en la investigación se ve como, el riesgo de padecer estrés disminuye proporcionalmente a las raciones de fruta y verduras diarias ingeridas; todo esto hasta siete ingestas, ya que a partir de este número no hay mayor influencia.
-Otro estudio reciente, sugiere que la flora intestinal podría figurar un importante papel en los síntomas de la depresión: en este trabajo sometieron a un grupo de ratones a estrés y comprobaron como su nivel de Lactobacilus había disminuido a la vez que mostraban síntomas depresivos; posteriormente regeneraron con Lactobacilus la flora intestinal de los roedores y comprobaron como los síntomas de depresión desaparecían. Los autores del trabajo creen que el yogur podría integrarse en la dieta de los pacientes depresivos y que quizás en un futuro, con investigación adicional, podría sustituir a la medicación utilizada para tratarla.
La flora intestinal y su "floreciente" relación con la salud mental.
Por cierto, que en este blog ya hemos hablado en otras ocasiones de la influencia de la alimentación en el estado de ánimo y la salud mental:
Una nueva investigación de la Universidad de Deakin ha demostrado por primera vez que mejorar la calidad de la dieta puede contribuir en el tratamiento de la depresión clínica.
Mood food...aquello que comemos puede influir en nuestro estado de ánimo
El director del Centro de Alimentación y Humor de Deakin ha dicho que los resultados del estudio de su equipo ofrecen nuevas posibilidades para el tratamiento de la depresión, uno de los problemas mentales más prevalentes y costosos.
Ya se conocía que había una relación clara entre la calidad de la dieta y el riesgo de padecer depresión, de modo que una dieta saludable disminuye el factor de riesgo, mientras que las no saludables lo aumentan, pero este es el primer estudio controlado que trata de probar que una mejora de la calidad de la dieta puede servir como tratamiento frente a la depresión.
Hace tiempo que diferentes artículos con evidencia científica vinculan el tipo de alimentación y el riesgo de padecer depresión
En este trabajo, 67 adultos con diagnóstico de depresión clínica fueron asignados a dos grupos, a uno se le administró apoyo social y al otro, orientación nutricional por parte de un dietista. En ambos casos, el tratamiento duró 3 meses.
El grupo del dietista recibió información y asistencia para mejorar la calidad de sus dietas, principalmente centrándose en un mayor consumo de vegetales, frutas, granos integrales, legumbres, pescado, carnes rojas magras, aceite de oliva y nueces, mientras que se reducía el consumo de dulces, cereales no integrales, fritos, comidas rápidas, carnes procesadas y bebidas azucaradas.
El azúcar está en el foco de atención de varios trabajos que asocian dieta y depresión
Los resultados de este estudio, publicados en la revista BMC Medicine, mostraron que los participantes del grupo del dietista tuvieron una reducción mucho mayor en sus síntomas depresivos durante el período de tres meses, en comparación con el grupo asignado al apoyo social.
Al término de la investigación, una tercera parte del grupo de la dieta cumplían los criterios de remisión de la depresión clínica, comparado con el 8 % que los cumplía en el grupo de apoyo social.
Además, los participantes que se adhirieron mejor a la dieta sugerida fueron los que experimentaron las mayores mejoras de sus síntomas.
Y es que la comida juega un papel imprescindible en nuestras vidas
Este estudio apoya claramente la eficacia de un tratamiento integral frente a los problemas mentales, en equipos integrados entre otros especialistas, por psicólogos y por dietistas.
En una reciente investigación publicada en la revista Psychiatry Research, se ha comprobado como los pacientes con trastorno de ansiedad que habían recibido un curso de meditación mindfulness, habían reducido significativamente tanto la hormona del estrés como las respuestas inflamatorias a una situación estresante, mientras que los pacientes que no siguieron este curso habían tenido peores resultados en esos parámetros.
Según la autora del estudio, estos resultados refuerzan la idea de que el mindfulness mejora la resiliencia frente al estrés.
El mindfulness mejora la resiliencia al estrés
Para llevar a cabo este trabajo, se dividió a los participantes, 89 pacientes con trastorno de ansiedad generalizada (preocupación excesiva y frecuente) en dos grupos: el primero recibió un curso de ocho semanas de duración sobre Reducción del Estrés basado en Mindfulness, mientras que el segundo (grupo de control) recibió un curso de ocho semanas de duración sobre Educación en el Manejo del Estrés, que incluía consejos sobre nutrición y hábitos de sueño saludables, así como otros tópicos sobre el bienestar (sin incluir técnicas de meditación).
Antes y después de recibir estos cursos, los participantes fueron sometidos a una técnica experimental para inducir estrés, en la que básicamente se les pide que den una charla frente a una audiencia, junto con otras técnicas inductoras de ansiedad.
Para evaluar el grado de estrés, se recogieron valores de diferentes marcadores en sangre, de la hormona ACTH y de distintas proteínas habitualmente presentes en las inflamaciones.
Los indicadores biológicos del estrés se pueden evaluar
Tras las ocho semanas de los dos entrenamientos, el segundo grupo registró ligeros aumentos en los valores de estos parámetros después de llevar a cabo la tarea ansiógena, mientras que el primero registró una significativa caída en sus niveles.
Además, la diferencia en los niveles de estrés percibidos por los dos grupos de participantes fue aún mayor.
Es decir, que no sólo se reducían los parámetros biológicos sino la percepción de los participantes sobre su propio grado de ansiedad.
Por tanto, a partir de este estudio se concluye como el mindfulness representa un tratamiento eficaz frente a los problemas de ansiedad y una alternativa de referencia frente a la medicación.
domingo, 8 de enero de 2017
Desde los cuentos de hadas en que las parejas terminaban siendo felices y comiendo perdices hasta los poemas y canciones de amor, las películas americanas, novelas de amor y series televisivas, se repiten las mismas creencias populares sobre lo que debe ser la vida en pareja. En ellas se fijan unos listones muy altos que provocan en quienes creen en ellos y aspiran a alcanzarlos experimenten unas frustraciones, decepciones y resentimientos que pueden agriar verdaderamente su relación.
Algunos de esos mitos son los siguientes:
Mito 1. La Pareja Perfecta.
¿Sabes que ahí afuera, en algún lugar, hay una persona perfecta para ti? es tu media naranja, tu alma gemela, alguien totalmente complementario a ti pero con tus mismos intereses, con quien nunca discutirás, con quien la vida siempre será una aventura cargada de emociones y romanticismo...
Sigue soñando...
No existe la pareja perfecta, esa unión de dos personas pasa por las mismas emociones por las que habitualmente pasa un ser humano en su individualidad: enfado, desánimo, decepción, tristeza, intrigas, alegrías, diversión, sorpresa...etc.
¿Cómo de difícil sería dejar de comparar a tu pareja con otras? ¿o bien dejar de fantasear sobre la pareja que podías haber tenido, o habrías tenido o que deberías haber tenido? ¿o sobre aquella pareja que tuviste en el pasado pero que, por alguna razón, no duró? ¿Y dejar de pensar en los fallos de tu pareja y en cómo sería tu vida si tu pareja cambiase?
Si quieres cambiar de pareja HAZLO. Pero si no es así, ¿por qué perder tiempo y energía en enredarte en estos pensamientos o en el enfado, la frustración y la desilusión?
¿Ayudan estos pensamientos y sentimientos a tu relación?
Mito 2. Necesito a mi pareja para completarme.
Qué bonito...nada mejor que creer esto para depender emocionalmente de alguien y desarrollar un gran miedo a la soledad.
¿Y si estuviéramos ya completos independientemente de que tuviéramos pareja o no?
Creer esto te permitirá comportarte de forma más honesta en tu vida en pareja, expresar tus necesidades y ser como realmente eres si miedo al rechazo o al abandono.
Mito 3. El amor tiene que ser algo sencillo.
¿Seguro que vivir durante años con otra persona que tiene pensamientos, sentimientos, intereses, miedos, expectativas, creencias, estilos de comunicación y modos de expresarse, motivaciones, ideas sobre lo que está limpio y ordenado, amigos y parientes que pueden gustarte más o menos y hábitos que pueden parecerte más o menos atractivos...tiene que ser fácil????
¿Y no será que la vida en pareja, además de defender tus intereses, deseos y sentimientos, requiere comunicarse, negociar, comprometerse y aceptar algunas diferencias?
Mito 4. El amor es eterno.
Si cuando hablamos de amor, estamos hablando de un estado emocional, es decir, de una mezcla de pensamientos, sentimientos y emociones, entonces estamos hablando de cosas que no son eternas; estamos hablando de sentimientos que pueden desaparecer y reaparecer.
En toda relación suele existir una fase de romanticismo inicial que suele durar de 6 a 18 meses, durante la cual nuestros sentidos obnubilados nos muestran a nuestra pareja como una persona maravillosa hasta que...dejan de hacerlo.
Es entonces cuando empezamos a percibir a nuestra pareja tal como es; desaparecen algunas cosas y van apareciendo otras que, seguramente antes también estaban ahí, aunque enmascaradas. Este es el mejor momento de comenzar a construir una relación auténtica e íntima entre dos personas que se ven entre ellas como realmente son y permitir que los sentimientos de amor fluyan entre las uniones y obstáculos que van a encontrarse en el camino de la vida en pareja.
En un trabajo realizado entre investigadores de las Universidades de Francia y Suiza y publicado en la revista Developmental Psychology, se ha comprobado cómo cambian las reacciones de los niños hacia una figura dominante en función de su edad.
Se pidió a 173 niños que observaran a unas marionetas que interaccionaban entre ellas, de tal modo que, una de ellas, se imponía a la otra, de modo que los niños la reconocían como “la jefa”.
Entonces se les dio a los niños un trozo grande de chocolate y uno pequeño, para ver cómo los repartían.
La mayoría de los que tenían entre 3 y 4 años le dieron el trozo grande de chocolate a la marioneta dominante. A partir de 5 años, la tendencia disminuía y cambiaba por completo a los 8 años de edad, grupo que principalmente premiaba a la marioneta “subordinada”.
Los autores del estudio hicieron un segundo experimento, que denominaron “el paradigma de Robin Hood”:
A 132 de los niños participantes se les mostró una escena de tres marionetas que jugaban en un parque; una de ellas decía que era “la jefa”. Entonces se les entregó a la marioneta dominante y a una de las subordinadas tres monedas, mientras que la otra marioneta sólo recibió una.
El experimentador pidió a los participantes que le quitaran una moneda a una de las marionetas ricas y se la dieran a la más pobre; ocurrió lo mismo que en el primer experimento: los más pequeños protegieron los recursos de la marioneta dominante, mientras que los mayores protegieron los de la marioneta subordinada.
Los participantes de mayores edad solían dar una explicación a sus decisiones: “Le di el trozo más grande de chocolate porque tenía menos suerte” o “porque nunca puede elegir el juego”; sin embargo, los más jóvenes, no daban argumentos, ya que el nivel de abstracción requerido para ello es mayor.
El análisis de los resultados sugiere varias explicaciones del porqué de las ventajas hacia el personaje dominante y el cambio de tendencia que ocurre con la edad:
Los niños más jóvenes son más dependientes de la autoridad parental, además, aceptan mejor las relaciones de dominancia. Los más pequeños incluso quieren la aprobación de la figura dominante o evitar el conflicto con ella. No obstante, el deseo de los niños de compensar las asimetrías en la dominancia crece a medida que su experiencia social se hace más compleja; de hecho, mientras más mayores son y más compañeros de juegos tienen, más necesidad adquieren de comprender la noción de igualdad para desenvolverse dentro del grupo.
Este trabajo muestra cómo los niños empiezan a sensibilizarse hacia las desigualdades a la edad de 5 años, y cómo esta tendencia se vuelve muy marcada hacia la edad de 8.
Me pregunto si esta puede ser la edad adecuada para empezar con actuaciones más directamente encaminadas hacia la prevención del bullying.
Esto, de cualquier modo, no quiere decir que un infante despliegue su igualitarismo en todas las situaciones sociales. Los científicos tratan ahora de entender el papel del género y de la cultura en esta tendencia:
¿Será una marioneta masculina percibida como más dominante?
¿Será la sensibilidad hacia las desigualdades más fuerte en países donde las jerarquías son más marcadas?
Para tener una vida con significado, necesitamos hacer cosas, y el poder para hacerlas, sólo existe en ESTE MOMENTO. El pasado ya ocurrió y el futuro aún no existe, así que sólo podemos hacer algo aquí y ahora.
Pero no se trata de hacer cualquier cosa. Debe ser una acción efectiva, algo que vaya en una dirección importante para nosotros.
Esas direcciones pueden estar en diferentes ámbitos: pareja, carrera profesional, crecimiento personal, familia, ocio, salud,...lo que en Terapia de Aceptación y Compromiso se llaman valores.
Esta es la única vida que tenemos; para poder apreciar de verdad y plenamente su riqueza hay que estar en el presente mientras transcurre.
La menta, la camomila, el romero y la lavanda son hierbas que causan un efecto demostrado en el humor y la memoria, con beneficios significativos para las personas mayores, según una nueva investigación de la Universidad de Northumbria.
Hay hierbas que tienen efectos significativos en el humor y en la cognición.
Los investigadores del departamento de psicología han descubierto que beber te de menta mejora el estado de alerta, mientras que la camolila tiene un efecto calmante. También descubrieron que oler los aromas del romero y la lavanda causaban un efecto en la memoria de personas de más de 65 años, de modo que mientras que el olor del romero mejoraba su memoria el de la lavanda la empeoraba.
Estos descubrimientos, que se presentaron en la conferencia anual de la Sociedad Británica de Psicología a finales de abril de este año, se obtuvieron a partir de los cambios cognitivos y de humor de 180 voluntarios que consumieron bien té de camomila, bien té de menta, mientras que el grupo de control bebió sólo agua caliente.
Se vio que la menta estimuló tanto el humor como la cognición, mejorando la memoria a largo plazo, mientras que la camomila tuvo un efecto calmante y sedativo que redujo significativamente la memoria y la velocidad de atención.
La menta estimula, mientras que la camomila calma.
En un estudio diferente, 150 personas saludables de 65 años o más fueron ubicadas en habitaciones que habían sido aromatizadas con aceites de esencia de romero o de lavanda, mientras que en las habitaciones del grupo de control no había ningún aroma. Se les realizaron tests que medían la memoria prospectiva (habilidad para recordar hacer algo a una hora determinada, como tomar la medicación, o de hacer algo a partir de un estímulo, como enviar una carta después de ver un buzón). También se les pasó tests para evaluar su humor.
Los que habían estado en la habitación con los aceites de esencias de romero aumentaron significativamente su memoria prospectiva y permanecían más alerta que los participantes del grupo de control.
Por el contrario, aquellos que habían estado un tiempo en la habitación con el aceite de esencias de lavanda, redujeron significativamente su habilidad para recordar hacer algo a una hora determinada, aunque se encontraban con un mayor estado de calma y satisfacción.
Un té y un aroma para cada ocasión, ¿con cuál te quedas?
Un té y un aroma para cada ocasión, ¿con cuál te quedas?
sábado, 7 de mayo de 2016
La conducción es una actividad muy extendida que se convierte en automática incluso con poca experiencia al volante. Conducir es además algo tan frecuente, que no somos conscientes de los peligros que entraña conducir un automóvil a las velocidades habituales, hasta que ocurre algún accidente.
Son los accidentes los que nos recuerdan lo vulnerables que somos en el interior de un vehículo en movimiento.
Cuando nos percatamos, la duración de esa conciencia es mínima. Muchas veces ocurre cuando vemos un accidente, momento durante el cual os conductores no sólo reducen su velocidad para mirar; durante un breve período de tiempo, la marcha continúa a menor velocidad de lo habitual, para luego volver a su ritmo “normal”.
Ese es el tiempo que dura nuestra conciencia de los riesgos que conlleva manejar una tonelada de metal, plástico y caucho que se mueve a velocidades de más de 40 km/h.
Quizás el título de este post tenga algo de lógica, ya que según un reciente estudio presentado en la conferencia anual de la Sociedad Británica de Psicología, escuchar un programa de radio mientras conducimos podría hacer que no fuésemos capaces de detectar la presencia de un gorila en el arcén.
Esta investigación nos recuerda lo importante que es mantener nuestra atención en la carretera mientras conducimos. El estudio fue diseñado para trabajar con la denominada teoría de carga perceptual de la atención, según la cual, tenemos sólo una cantidad de atención finita a nuestra disposición. Una vez que alcanzamos ese máximo, ya no podemos procesar más información.
La información auditiva interfiere con nuestra percepción visual
Los estudios actuales tratan de establecer si la información que llega a un sentido (oir) podría afectar los niveles de conciencia de una modalidad diferente (ver).
Nada como conducir con los ojos bien abiertos...y los oídos bien cerrados.
Mediante el uso de un simulador de conducción de tamaño real, los investigadores midieron si escuchar un programa de radio sobre el tráfico podría afectar la capacidad del conductor para captar y procesar información visual.
En el experimento participaron 36 conductores, a la mitad de los cuales se les pidió que notaran cuando el locutor del programa pasaba de ser un hombre a una mujer (tarea con carga atencional baja), mientras que la otra mitad decía enterarse del estado del tráfico en una determinada carretera (tarea con carga atencional alta).
¿Te darías cuenta de que hay un elefante paseando por el arcén?
Mientras los participantes conducían el vehículo, los investigadores midieron un número de aspectos de su nivel conducción al mismo tiempo que introducían alguna sorpresa visual que otra: de vez en cuando, el simulador insertaba un elefante o un gorila en el arcén.
El sentido común nos diría que aunque estuviéramos escuchando atentamente la radio, notaríamos que hay un mamífero de grandes dimensiones en un lado de la carretera…sin embargo, los resultados indicaban algo diferente.
De los participantes con la tarea de carga atencional baja, un 71 % registró la presencia del animal. En el grupo de carga atencional elevada, sólo un 23% se percató de la presencia de un elefante.
Además, también se vio que los participantes de alta carga atencional lo hacían peor a la hora de obedecer las señales, recordar qué coches les habían adelantado, y en su desempeño en otros factores de conducción como la posición en el carril, la velocidad y el tiempo de reacción a los peligros.
Según Gillian Murphy, director del estudio, cualquier cosa que distrae nuestra atención de la conducción puede ser problemática, incluso si es auditiva como escuchar la radio o tener una conversación telefónica con el manos libres.
Pues si escuchar la radio distrae imagínate esto...
Lo más curioso de este trabajo es el descubrimiento de la influencia entre diferentes modalidades sensitivas: la información auditiva limita la capacidad de información visual.
Por tanto, para evitar accidentes no basta sólo con tener los ojos en la carretera…los oídos también: mindful driving.
La mente es una radio que emite continuamente y no puede apagarse. El mindfulness nos permite poner nuestro foco de atención en el aquí y el ahora.