sábado, 25 de marzo de 2017

La alimentación influye en nuestras emociones y nuestras emociones influyen en nuestra alimentación

El estrés es una emoción frecuente en nuestra sociedad actual, debido a las demandas, acontecimientos y las percepciones que tenemos de ellos.
El estrés tiene un impacto en nuestra conducta y por tanto en nuestra salud, de ahí que muchas investigaciones actuales tengan al estrés, sus causas y sus consecuencias como protagonistas.


Por otra parte, la alimentación influye en nuestras emociones y viceversa, las emociones influyen en nuestra alimentación, tal como atestiguan algunos estudios recientes:

-Una investigación de febrero de este año del Departamento de Epidemiología y Salud Pública del University College London, publicada en la revista Obesity, muestra como aquellas personas con altos niveles de cortisol, la hormona del estrés, durante largos períodos de tiempo, tenían un índice de masa corporal y tallas de cintura mayor que aquellas personas que tenían niveles más bajos de esta hormona.

Las investigaciones apuntan a que el nivel de estrés crónico puede ser proporcional al tamaño de la cintura.

De hecho, el estrés se asocia con la llamada “alimentación de confort”, alta en grasa y en azúcar , con el objetivo de generar bienestar (de forma rápida y a corto plazo, por supuesto).

-Un trabajo reciente, de la Universidad de Sydney en Australia, publicada en BMJ Open, demuestra como ingerir hasta siete raciones de frutas y verduras diarias reduce el riesgo de estrés psicológico en as mujeres de mediana edad. De hecho, en la investigación se ve como, el riesgo de padecer estrés disminuye proporcionalmente a las raciones de fruta y verduras diarias ingeridas; todo esto hasta siete ingestas, ya que a partir de este número no hay mayor influencia.



-Otro estudio reciente, sugiere que la flora intestinal podría figurar un importante papel en los síntomas de la depresión: en este trabajo sometieron a un grupo de ratones a estrés y comprobaron como su nivel de Lactobacilus había disminuido a la vez que mostraban síntomas depresivos; posteriormente regeneraron con Lactobacilus la flora intestinal de los roedores y comprobaron como los síntomas de depresión desaparecían. Los autores del trabajo creen que el yogur podría integrarse en la dieta de los pacientes depresivos y que quizás en un futuro, con investigación adicional, podría sustituir a la medicación utilizada para tratarla.

La flora intestinal y su "floreciente" relación con la salud mental.

Por cierto, que en este blog ya hemos hablado en otras ocasiones de la influencia de la alimentación en el estado de ánimo y la salud mental:








Y tienes toda la colección en:

sábado, 18 de marzo de 2017

¿Por qué sentimos picor cuando vemos a otras personas rascarse? Un truco estupendo para controlar tu conducta

Cuando ves a alguien rascarse, es muy posible que empieces a sentir picor, algo que entra dentro de lo que se ha llamado contagio social; se habla de imitación, de empatía, de las neuronas espejo…sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista Journal of Science, arroja luz sobre este fenómeno al demostrar que nuestro cerebro está diseñado para responder ante la imagen de una persona que se rasca.


En términos sencillos, el contagio social es la extensión de actitudes o conductas entre personas. Otro ejemplo de conducta que se contagia socialmente es el bostezo.


Según el autor del estudio citado, incluso mencionar el picor puede hacer que alguien se rasque: “Mucha gente piensa que está todo en la mente, pero este trabajo demuestra que es una conducta programada en nuestro cerebro y no una forma de empatía.”
Para llegar a estos resultados, el equipo de investigación analizó la actividad cerebral de roedores mientras se les contagiaba socialmente con la conducta de rascarse:
Se colocó a los roedores en un recinto con una pantalla de ordenador, en la cual se proyectaba un vídeo de un ratón rascándose; después de unos segundos, todos los roedores empezaron rascarse. Esto sorprendió a los autores del trabajo, ya que es conocida la pobre visión de la que disponen los ratones, que suelen usar el olor y el contacto físico para explorar, por lo que no se pensaba que pudieran responder ante imágenes de vídeo…pero no sólo vieron el vídeo, también interpretaron como los ratones de las imágenes se rascaban y sufrieron el contagio social.




Pero, ¿cuáles eran las señales cerebrales que llevaban a los ratones a rascarse?
El equipo detectó una actividad cerebral adecuada en el Núcleo Supraquiasmático (SCN), un área implicada en la regulación de los ciclos de sueño-vigilia. El SCN segregaba un péptido ante la visión de los ratones rascándose, que era la sustancia responsable de que se produjera una respuesta similar; de hecho, cuando los investigadores bloquearon este péptido, la conducta de rascarse no se contagió.
Esto demuestra, según los autores del trabajo, que esta conducta no es consciente sino automática y por tanto, no puede controlarse.
Es posible que para los ratones la conducta sea incontrolable, pero no creo que esto sea así para los seres humanos.

¿Quieres saber un truco para no rascarte? Prueba con este fantástico ejercicio de Mindfulness:

Empieza por tomar varias respiraciones profundas y a continuación céntrate en tu respiración.
Nota como el aire entra y sale de tu cuerpo y, si te es más fácil, centra tu atención en una zona determinada.
Ante cualquier sensación de picor, urgencia por rascarte o bien por hacer algún movimiento, no te muevas: sólo nótala, vuelve a centrarte en tu respiración y permanece inmóvil.
Ante cualquier pensamiento que te distraiga de tu respiración, nótalo y vuelve a centrarse en ella.
Permanece así todo el tiempo que puedas.


En resumen, si no quieres rascarte o realizar otra conducta que consideres automática (o más fuerte que tú), vuelve al presente.



viernes, 10 de marzo de 2017

El sexo puede mejorar tu rendimiento laboral

Según un reciente estudio de la Escuela de Negocios de la Universidad de Oregon publicado en revista Journal of Management las parejas con una vida sexual más activa informan de una mayor satisfacción e implicación en su trabajo.



Se sabe que el sexo promueve la liberación de dopamina, un neurotransmisor que regula los centros de recompensa y placer del cerebro, además de estimular la liberación de la llamada hormona del amor, la oxitocina, que juega un papel en la excitación sexual y en los lazos sociales. Estos factores podrían explicar que el sexo en general mejore el estado de ánimo y el bienestar psicológico.

En el estudio citado, los autores trataron de investigar cómo el sexo podría impactar en el estado de ánimo y en la conducta en el lugar de trabajo:
Diariamente durante dos semanas, 159 empleados casados rellenaron dos veces al día un breve cuestionario sobre su vida sexual en casa, así como sobre su estado de ánimo y su comportamiento en el trabajo el día después de practicar sexo.

Los resultados mostraban como el sexo estaba asociado a un estado de ánimo más positivo a la mañana siguiente de practicarlo, así como a una mayor satisfacción e implicación laboral.

Son muchos los estudios sobre la influencia del sexo en el estado de ánimo.

Es curioso el que, ahora que las empresas y organizaciones están poniendo más hincapié en la felicidad del trabajador como medio para mejorar su productividad laboral, se encuentre esta forma eficaz de aumentar su felicidad , que lógicamente, queda fuera del ámbito y de las competencias del departamento de Recursos Humanos de la empresa, ¿o no?

Está de moda la voluntad por parte de la empresas de promover la felicidad del trabajador como medio para aumentar su productividad laboral.


Pues no, no es así, ya que estos resultados apoyan la idea de que llevarse a casa el trabajo o “estar laboralmente conectado” en casa puede perjudicar la productividad laboral, en este caso, debido a que se ha visto que las parejas cuyos miembros tienen esta costumbre disfrutan de una menor actividad sexual.
Esto es otro punto a favor de las ideas que asocian las nuevas tecnologías con una pobre relación de pareja, ya no sólo por interferir en la comunicación, sino también por promover la reducción de la actividad sexual.



domingo, 26 de febrero de 2017

El camino



Desamparo, incertidumbre, presión, tristeza, miedo, rabia, inseguridad, dolor...cuántas emociones que no nos gustan y que a veces vemos como obstáculos insalvables en el camino.

Si al notarlas les prestamos toda nuestra atención mientras tratamos de evitarlas, ¿cómo vamos a seguir avanzando?

Si andas por un camino y te quedas mirando cada piedra que encuentras en él, ¿no será más fácil que te tropieces?

¿No basta con mirarla lo suficiente para saber que está ahí y a continuación seguir adelante?

Siempre va a haber piedras...y camino.




sábado, 18 de febrero de 2017

Frutas y verduras para mejorar no sólo tu salud física, sino también tu salud mental

Una reciente investigación del Departamento de Psicología de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda muestra como sólo en dos semanas, aumentar la proporción de fruta y verdura diaria puede mejorar el bienestar psicológico.



171 estudiantes con edades entre 18 y 25 años se dividieron en tres grupos durante dos semanas.
El primer grupo continuó con su patrón normal de alimentación, mientras que el segundo grupo recibió dos raciones diarias extra de vegetales y frutas frescas (zanahorias, kiwis, manzanas y naranjas) y al tercero se le proporcionaron bonos intercambiables por frutas y verduras a la vez que a sus participantes se les enviaban mensajes de texto para recordarles que consumieran estos productos.
Al comienzo del estudio los participantes se les realizó una evaluación psicológica para evaluar su estado de ánimo, vitalidad, síntomas de depresión y ansiedad y de otros parámetros de salud mental y bienestar.


Los resultados mostraron como el grupo de participantes que había recibido las raciones de fruta y vegetales extra fue el que consumió más fruta y verdura y, precisamente, el único que mostró mejoras en su bienestar psicológico, en particular, en vitalidad, motivación y entusiasmo.
En cuanto a los síntomas de ansiedad y depresión, no se observó cambio alguno, lo cual contradice otros estudios, aunque los autores piensan que es debido a que dos semanas no es tiempo suficiente para que ocurra una influencia significativa de la alimentación sobre esta sintomatología.

Hay estudios con evidencia científica que vinculan este tipo de alimentación con una mejora de los síntomas de la depresión.

Por lo tanto, a raíz de estos resultados se concluye que
fue el hecho de proveer a los jóvenes con vegetales y frutas de calidad y no el suministrarle vales canjeables y enviarles mensaje de texto recordándoles comer más frutas y verduras, lo que consiguió mejorar su bienestar psicológico en un período de dos semanas.
Es curioso porque esto podría hacer dudar sobre la eficacia de algunas funciones de las Apps de salud…
No obstante, los resultados de este estudio son a corto plazo, es necesario estudiar los efectos de este tipo de alimentación a más largo plazo.
Puedes encontrar el artículo del trabajo citado aquí.



domingo, 12 de febrero de 2017

El papel de la dieta en la depresión clínica

Una nueva investigación de la Universidad de Deakin ha demostrado por primera vez que mejorar la calidad de la dieta puede contribuir en el tratamiento de la depresión clínica.

Mood food...aquello que comemos puede influir en nuestro estado de ánimo

El director del Centro de Alimentación y Humor de Deakin ha dicho que los resultados del estudio de su equipo ofrecen nuevas posibilidades para el tratamiento de la depresión, uno de los problemas mentales más prevalentes y costosos.
Ya se conocía que había una relación clara entre la calidad de la dieta y el riesgo de padecer depresión, de modo que una dieta saludable disminuye el factor de riesgo, mientras que las no saludables lo aumentan, pero este es el primer estudio controlado que trata de probar que una mejora de la calidad de la dieta puede servir como tratamiento frente a la depresión.

Hace tiempo que diferentes artículos con evidencia científica vinculan el tipo de alimentación y el riesgo de padecer depresión

En este trabajo, 67 adultos con diagnóstico de depresión clínica fueron asignados a dos grupos, a uno se le administró apoyo social y al otro, orientación nutricional por parte de un dietista. En ambos casos, el tratamiento duró 3 meses.
El grupo del dietista recibió información y asistencia para mejorar la calidad de sus dietas, principalmente centrándose en un mayor consumo de vegetales, frutas, granos integrales, legumbres, pescado, carnes rojas magras, aceite de oliva y nueces, mientras que se reducía el consumo de dulces, cereales no integrales, fritos, comidas rápidas, carnes procesadas y bebidas azucaradas.

El azúcar está en el foco de atención de varios trabajos que asocian dieta y depresión

Los resultados de este estudio, publicados en la revista BMC Medicine, mostraron que los participantes del grupo del dietista tuvieron una reducción mucho mayor en sus síntomas depresivos durante el período de tres meses, en comparación con el grupo asignado al apoyo social.
Al término de la investigación, una tercera parte del grupo de la dieta cumplían los criterios de remisión de la depresión clínica, comparado con el 8 % que los cumplía en el grupo de apoyo social.
Además, los participantes que se adhirieron mejor a la dieta sugerida fueron los que experimentaron las mayores mejoras de sus síntomas.

Y es que la comida juega un papel imprescindible en nuestras vidas

Este estudio apoya claramente la eficacia de un tratamiento integral frente a los problemas mentales, en equipos integrados entre otros especialistas, por psicólogos y por dietistas.

Puedes consultar el artículo original aquí.

sábado, 28 de enero de 2017

El mindfulness, la ansiedad y el estrés

En una reciente investigación publicada en la revista Psychiatry Research, se ha comprobado como los pacientes con trastorno de ansiedad que habían recibido un curso de meditación mindfulness, habían reducido significativamente tanto la hormona del estrés como las respuestas inflamatorias a una situación estresante, mientras que los pacientes que no siguieron este curso habían tenido peores resultados en esos parámetros.
Según la autora del estudio, estos resultados refuerzan la idea de que el mindfulness mejora la resiliencia frente al estrés.

El mindfulness mejora la resiliencia al estrés


Para llevar a cabo este trabajo, se dividió a los participantes, 89 pacientes con trastorno de ansiedad generalizada (preocupación excesiva y frecuente) en dos grupos: el primero recibió un curso de ocho semanas de duración sobre Reducción del Estrés basado en Mindfulness, mientras que el segundo (grupo de control) recibió un curso de ocho semanas de duración sobre Educación en el Manejo del Estrés, que incluía consejos sobre nutrición y hábitos de sueño saludables, así como otros tópicos sobre el bienestar (sin incluir técnicas de meditación).
Antes y después de recibir estos cursos, los participantes fueron sometidos a una técnica experimental para inducir estrés, en la que básicamente se les pide que den una charla frente a una audiencia, junto con otras técnicas inductoras de ansiedad.
Para evaluar el grado de estrés, se recogieron valores de diferentes marcadores en sangre, de la hormona ACTH y de distintas proteínas habitualmente presentes en las inflamaciones.

Los indicadores biológicos del estrés se pueden evaluar

Tras las ocho semanas de los dos entrenamientos, el segundo grupo registró ligeros aumentos en los valores de estos parámetros después de llevar a cabo la tarea ansiógena, mientras que el primero registró una significativa caída en sus niveles.
Además, la diferencia en los niveles de estrés percibidos por los dos grupos de participantes fue aún mayor.
Es decir, que no sólo se reducían los parámetros biológicos sino la percepción de los participantes sobre su propio grado de ansiedad.
Por tanto, a partir de este estudio se concluye como el mindfulness representa un tratamiento eficaz frente a los problemas de ansiedad y una alternativa de referencia frente a la medicación.