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domingo, 26 de febrero de 2017

El camino



Desamparo, incertidumbre, presión, tristeza, miedo, rabia, inseguridad, dolor...cuántas emociones que no nos gustan y que a veces vemos como obstáculos insalvables en el camino.

Si al notarlas les prestamos toda nuestra atención mientras tratamos de evitarlas, ¿cómo vamos a seguir avanzando?

Si andas por un camino y te quedas mirando cada piedra que encuentras en él, ¿no será más fácil que te tropieces?

¿No basta con mirarla lo suficiente para saber que está ahí y a continuación seguir adelante?

Siempre va a haber piedras...y camino.




domingo, 15 de enero de 2017

¿Te enfadas a menudo?








¿Te has preguntado cuántas veces tu enfado proviene de querer que otra persona se comporte según tus criterios?
 Anger Management


Fíjate en cuántas de las siguientes conductas pueden sembrar en ti el enfado, la frustración, el conflicto o la amargura:
-A menudo doy consejos que no me han pedido.
-Repito mi opinión una y otra vez para que los demás piensen como yo.
-Uso frecuentemente las palabras “deberías” y “tienes que”.
-Digo a los demás lo que han de hacer.
-Hago uso de mi enfado para convencer a los demás de que hagan lo que quiero.
-Uso frases dogmáticas habitualmente cuando hablo.
-Trato de imponer mis creencias y decisiones en los demás.
-Desprecio la conducta, los valores, los pensamientos o las decisiones de los demás.
-Tiendo a ser impaciente con los demás.

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¿No será más útil no perder nuestro tiempo y energía en tratar de controlar la conducta de otras personas,?
Y además, ¿qué nos hace pensar que tenemos el derecho a hacerlo?

domingo, 12 de abril de 2015

¿Crees que es útil reírse de uno mismo?


Seguramente lo has oído antes, pero ¿por qué? Si siempre nos han dicho que no está bien reírse de los demás…¿Por qué va a estar bien reírse de uno mismo?

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Se pueden dar varios argumentos. La risa siempre se ha visto como un antídoto frente al estrés, frente a la ira, la tristeza, la ansiedad…es incompatible con muchas emociones desagradables, y esto de por sí ya está muy bien.

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Pero además, para poder reírnos de nosotros mismos, primero debemos representarnos a nosotros mismos, es decir, “separarnos” de nosotros mismos… defusionarnos, tal como se diría desde la Terapia de Aceptación y Compromiso.
De este modo ya no nos identificamos con las emociones de miedo o tristeza, o con pensamientos de derrota o vergüenza, sino que nos percibimos como sus observadores…somos más que nuestros pensamientos y que nuestras emociones.
Es como si nos observáramos mediante la imaginación, para poder, en cierta medida, vernos como vemos a los demás, y a partir de ahí, reírnos de nuestros miedos, de nuestros errores y fracasos, de nuestras expectativas, ilusiones y desilusiones, vergüenzas, obsesiones, actuaciones, etc.

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El hecho de “separarnos” de nosotros mismos, nos permite alejarnos de alguna forma de esas emociones o pensamientos sobre los que vamos a reírnos.
Reírnos de nosotros mismos cuesta en principio un pequeño esfuerzo, ya que es como si atentáramos contra nuestra autoestima; pero una vez que reconocemos que podemos equivocarnos, tener miedos, o hacer el ridículo como el resto de los mortales, la autocompasión y la risa pueden fluir sin barreras.

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Reírnos de nosotros mismos relativiza la importancia de las cosas y nos ayuda a perdonarnos por nuestros errores o fracasos.
Desde luego si trato de encontrar algún autor de cine que se ría de sí mismo, el primero que me viene a la cabeza es el inigualable Woody Allen; nadie como él para  reírse de sí mismo en sus películas y al mismo tiempo permitir que se rían de él. Ahí va una muestra:
En este primer trailer habla autobiográficamente de la relación con su madre. Precisamente su psiquiatra le dice que trate de tomarse la relación con sentido del humor y él le dice que no puede.


En esta otra película saca a relucir uno de sus múltiples miedos, en este caso en una escena con Christopher Walken, que hace de hermano de su novia.



¿Y tú qué?, ¿te haces gracia o no?






sábado, 3 de enero de 2015

Mr Jones y el trastorno bipolar


Espero que éste sea el primero de una serie de posts en los que hable de diferentes perturbaciones psicológicas apoyándome en el cine, ya que hay películas cuyos personajes reflejan (habitualmente de forma dramática) síntomas por los que se suele acudir a terapia.
Quizás la película que primero me viene a la cabeza es Mr. Jones, interpretada por Richard Gere, por lo cual empezaré con el denominado Trastorno Bipolar.
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Richard Gere es Mr Jones
Esta perturbación, antiguamente llamada trastorno maníaco-depresivo o locura maníaco-depresiva se caracteriza por la alternancia de períodos de manía y períodos de depresión.
Pero, ¿qué es un episodio de manía? Pues se podría definir básicamente como un estado de euforia que suele coexistir con estados de actividad frenética e irascibilidad, que en ocasiones puede derivar en agresividad.
Las personas que la padecen sienten bienestar y omnipotencia a la vez que son muy productivas y apasionadas; no obstante, la rapidez de pensamiento suele degenerar en el atropello y fuga de ideas al tiempo que crece la sexualidad, la energía y el razonamiento se deteriora.
Se suelen formular planes grandiosos, que, al encontrarse con la resistencia de los demás, provocan en el maníaco irritabilidad que puede derivar en hostilidad y agresividad. En ocasiones aparece también la psicosis (delirios y alucinaciones), siendo estos casos los de consecuencias más graves.
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Por tanto en la manía aparecen síntomas opuestos a la depresión, pero también algunos síntomas característicos de los estados depresivos, como los problemas del sueño (pueden estar varios días sin dormir) y de ingesta.
Aunque en los períodos maníacos menos intensos estas personas puedan llegar a ser seductoras y capaces de arrastrar e ilusionar a otras personas, en general, las interacciones suelen ser problemáticas, debido a la hiperactividad, intromisiones, conductas destructivas y paranoias que presentan.
Los siguientes fragmentos de la película reflejan en parte estas características, aunque supongo que habrá quien piense que Richard Gere es seductor aunque no padezca bajo un episodio de manía…





Aparte de la fascinación que este tipo de perturbación pueda producir en el observador, quien convive con este tipo de personas puede necesitar también tratamiento psicológico. En ocasiones las personas con este problema pueden “hacer la vida imposible” a sus familiares más cercanos, lo cual es doblemente duro, debido al trauma y conflicto ético que supone el tener que protegerse de las agresiones morales y físicas de un hijo, un hermano, o un padre.
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A veces puede diagnosticarse equivocadamente este trastorno, como ocurre con:
-Personas con estados de ánimo variable.
-Personas que sufren una versión menos grave de esta perturbación, denominada ciclotimia.
-Trastornos de la personalidad como el Histriónico.
-Trastornos de base orgánica como el hipertiroidismo, tumores o demencias, o causados por drogas.
Lo cierto es que, desgraciadamente, en ocasiones el término bipolar se utiliza un poco a la ligera, tal como demuestran por ejemplo las páginas en la red que atribuyen a múltiples famosos y genios esta grave perturbación.