Desamparo, incertidumbre, presión, tristeza, miedo, rabia, inseguridad, dolor...cuántas emociones que no nos gustan y que a veces vemos como obstáculos insalvables en el camino.
Si al notarlas les prestamos toda nuestra atención mientras tratamos de evitarlas, ¿cómo vamos a seguir avanzando?
Si andas por un camino y te quedas mirando cada piedra que encuentras en él, ¿no será más fácil que te tropieces?
¿No basta con mirarla lo suficiente para saber que está ahí y a continuación seguir adelante?
Una reciente investigación del Departamento de Psicología de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda muestra como sólo en dos semanas, aumentar la proporción de fruta y verdura diaria puede mejorar el bienestar psicológico.
171 estudiantes con edades entre 18 y 25 años se dividieron en tres grupos durante dos semanas.
El primer grupo continuó con su patrón normal de alimentación, mientras que el segundo grupo recibió dos raciones diarias extra de vegetales y frutas frescas (zanahorias, kiwis, manzanas y naranjas) y al tercero se le proporcionaron bonos intercambiables por frutas y verduras a la vez que a sus participantes se les enviaban mensajes de texto para recordarles que consumieran estos productos.
Al comienzo del estudio los participantes se les realizó una evaluación psicológica para evaluar su estado de ánimo, vitalidad, síntomas de depresión y ansiedad y de otros parámetros de salud mental y bienestar.
Los resultados mostraron como el grupo de participantes que había recibido las raciones de fruta y vegetales extra fue el que consumió más fruta y verdura y, precisamente, el único que mostró mejoras en su bienestar psicológico, en particular, en vitalidad, motivación y entusiasmo.
En cuanto a los síntomas de ansiedad y depresión, no se observó cambio alguno, lo cual contradice otros estudios, aunque los autores piensan que es debido a que dos semanas no es tiempo suficiente para que ocurra una influencia significativa de la alimentación sobre esta sintomatología.
Hay estudios con evidencia científica que vinculan este tipo de alimentación con una mejora de los síntomas de la depresión.
Por lo tanto, a raíz de estos resultados se concluye que
fue el hecho de proveer a los jóvenes con vegetales y frutas de calidad y no el suministrarle vales canjeables y enviarles mensaje de texto recordándoles comer más frutas y verduras, lo que consiguió mejorar su bienestar psicológico en un período de dos semanas.
Es curioso porque esto podría hacer dudar sobre la eficacia de algunas funciones de las Apps de salud…
No obstante, los resultados de este estudio son a corto plazo, es necesario estudiar los efectos de este tipo de alimentación a más largo plazo.
Puedes encontrar el artículo del trabajo citado aquí.
Una nueva investigación de la Universidad de Deakin ha demostrado por primera vez que mejorar la calidad de la dieta puede contribuir en el tratamiento de la depresión clínica.
Mood food...aquello que comemos puede influir en nuestro estado de ánimo
El director del Centro de Alimentación y Humor de Deakin ha dicho que los resultados del estudio de su equipo ofrecen nuevas posibilidades para el tratamiento de la depresión, uno de los problemas mentales más prevalentes y costosos.
Ya se conocía que había una relación clara entre la calidad de la dieta y el riesgo de padecer depresión, de modo que una dieta saludable disminuye el factor de riesgo, mientras que las no saludables lo aumentan, pero este es el primer estudio controlado que trata de probar que una mejora de la calidad de la dieta puede servir como tratamiento frente a la depresión.
Hace tiempo que diferentes artículos con evidencia científica vinculan el tipo de alimentación y el riesgo de padecer depresión
En este trabajo, 67 adultos con diagnóstico de depresión clínica fueron asignados a dos grupos, a uno se le administró apoyo social y al otro, orientación nutricional por parte de un dietista. En ambos casos, el tratamiento duró 3 meses.
El grupo del dietista recibió información y asistencia para mejorar la calidad de sus dietas, principalmente centrándose en un mayor consumo de vegetales, frutas, granos integrales, legumbres, pescado, carnes rojas magras, aceite de oliva y nueces, mientras que se reducía el consumo de dulces, cereales no integrales, fritos, comidas rápidas, carnes procesadas y bebidas azucaradas.
El azúcar está en el foco de atención de varios trabajos que asocian dieta y depresión
Los resultados de este estudio, publicados en la revista BMC Medicine, mostraron que los participantes del grupo del dietista tuvieron una reducción mucho mayor en sus síntomas depresivos durante el período de tres meses, en comparación con el grupo asignado al apoyo social.
Al término de la investigación, una tercera parte del grupo de la dieta cumplían los criterios de remisión de la depresión clínica, comparado con el 8 % que los cumplía en el grupo de apoyo social.
Además, los participantes que se adhirieron mejor a la dieta sugerida fueron los que experimentaron las mayores mejoras de sus síntomas.
Y es que la comida juega un papel imprescindible en nuestras vidas
Este estudio apoya claramente la eficacia de un tratamiento integral frente a los problemas mentales, en equipos integrados entre otros especialistas, por psicólogos y por dietistas.
En una reciente investigación publicada en la revista Psychiatry Research, se ha comprobado como los pacientes con trastorno de ansiedad que habían recibido un curso de meditación mindfulness, habían reducido significativamente tanto la hormona del estrés como las respuestas inflamatorias a una situación estresante, mientras que los pacientes que no siguieron este curso habían tenido peores resultados en esos parámetros.
Según la autora del estudio, estos resultados refuerzan la idea de que el mindfulness mejora la resiliencia frente al estrés.
El mindfulness mejora la resiliencia al estrés
Para llevar a cabo este trabajo, se dividió a los participantes, 89 pacientes con trastorno de ansiedad generalizada (preocupación excesiva y frecuente) en dos grupos: el primero recibió un curso de ocho semanas de duración sobre Reducción del Estrés basado en Mindfulness, mientras que el segundo (grupo de control) recibió un curso de ocho semanas de duración sobre Educación en el Manejo del Estrés, que incluía consejos sobre nutrición y hábitos de sueño saludables, así como otros tópicos sobre el bienestar (sin incluir técnicas de meditación).
Antes y después de recibir estos cursos, los participantes fueron sometidos a una técnica experimental para inducir estrés, en la que básicamente se les pide que den una charla frente a una audiencia, junto con otras técnicas inductoras de ansiedad.
Para evaluar el grado de estrés, se recogieron valores de diferentes marcadores en sangre, de la hormona ACTH y de distintas proteínas habitualmente presentes en las inflamaciones.
Los indicadores biológicos del estrés se pueden evaluar
Tras las ocho semanas de los dos entrenamientos, el segundo grupo registró ligeros aumentos en los valores de estos parámetros después de llevar a cabo la tarea ansiógena, mientras que el primero registró una significativa caída en sus niveles.
Además, la diferencia en los niveles de estrés percibidos por los dos grupos de participantes fue aún mayor.
Es decir, que no sólo se reducían los parámetros biológicos sino la percepción de los participantes sobre su propio grado de ansiedad.
Por tanto, a partir de este estudio se concluye como el mindfulness representa un tratamiento eficaz frente a los problemas de ansiedad y una alternativa de referencia frente a la medicación.
¿Te has preguntado cuántas veces tu enfado proviene de querer que otra persona se comporte según tus criterios?
Fíjate en cuántas de las siguientes conductas pueden sembrar en ti el enfado, la frustración, el conflicto o la amargura:
-A menudo doy consejos que no me han pedido.
-Repito mi opinión una y otra vez para que los demás piensen como yo.
-Uso frecuentemente las palabras “deberías” y “tienes que”.
-Digo a los demás lo que han de hacer.
-Hago uso de mi enfado para convencer a los demás de que hagan lo que quiero.
-Uso frases dogmáticas habitualmente cuando hablo.
-Trato de imponer mis creencias y decisiones en los demás.
-Desprecio la conducta, los valores, los pensamientos o las decisiones de los demás.
-Tiendo a ser impaciente con los demás.
¿No será más útil no perder nuestro tiempo y energía en tratar de controlar la conducta de otras personas,?
Y además, ¿qué nos hace pensar que tenemos el derecho a hacerlo?
domingo, 8 de enero de 2017
Desde los cuentos de hadas en que las parejas terminaban siendo felices y comiendo perdices hasta los poemas y canciones de amor, las películas americanas, novelas de amor y series televisivas, se repiten las mismas creencias populares sobre lo que debe ser la vida en pareja. En ellas se fijan unos listones muy altos que provocan en quienes creen en ellos y aspiran a alcanzarlos experimenten unas frustraciones, decepciones y resentimientos que pueden agriar verdaderamente su relación.
Algunos de esos mitos son los siguientes:
Mito 1. La Pareja Perfecta.
¿Sabes que ahí afuera, en algún lugar, hay una persona perfecta para ti? es tu media naranja, tu alma gemela, alguien totalmente complementario a ti pero con tus mismos intereses, con quien nunca discutirás, con quien la vida siempre será una aventura cargada de emociones y romanticismo...
Sigue soñando...
No existe la pareja perfecta, esa unión de dos personas pasa por las mismas emociones por las que habitualmente pasa un ser humano en su individualidad: enfado, desánimo, decepción, tristeza, intrigas, alegrías, diversión, sorpresa...etc.
¿Cómo de difícil sería dejar de comparar a tu pareja con otras? ¿o bien dejar de fantasear sobre la pareja que podías haber tenido, o habrías tenido o que deberías haber tenido? ¿o sobre aquella pareja que tuviste en el pasado pero que, por alguna razón, no duró? ¿Y dejar de pensar en los fallos de tu pareja y en cómo sería tu vida si tu pareja cambiase?
Si quieres cambiar de pareja HAZLO. Pero si no es así, ¿por qué perder tiempo y energía en enredarte en estos pensamientos o en el enfado, la frustración y la desilusión?
¿Ayudan estos pensamientos y sentimientos a tu relación?
Mito 2. Necesito a mi pareja para completarme.
Qué bonito...nada mejor que creer esto para depender emocionalmente de alguien y desarrollar un gran miedo a la soledad.
¿Y si estuviéramos ya completos independientemente de que tuviéramos pareja o no?
Creer esto te permitirá comportarte de forma más honesta en tu vida en pareja, expresar tus necesidades y ser como realmente eres si miedo al rechazo o al abandono.
Mito 3. El amor tiene que ser algo sencillo.
¿Seguro que vivir durante años con otra persona que tiene pensamientos, sentimientos, intereses, miedos, expectativas, creencias, estilos de comunicación y modos de expresarse, motivaciones, ideas sobre lo que está limpio y ordenado, amigos y parientes que pueden gustarte más o menos y hábitos que pueden parecerte más o menos atractivos...tiene que ser fácil????
¿Y no será que la vida en pareja, además de defender tus intereses, deseos y sentimientos, requiere comunicarse, negociar, comprometerse y aceptar algunas diferencias?
Mito 4. El amor es eterno.
Si cuando hablamos de amor, estamos hablando de un estado emocional, es decir, de una mezcla de pensamientos, sentimientos y emociones, entonces estamos hablando de cosas que no son eternas; estamos hablando de sentimientos que pueden desaparecer y reaparecer.
En toda relación suele existir una fase de romanticismo inicial que suele durar de 6 a 18 meses, durante la cual nuestros sentidos obnubilados nos muestran a nuestra pareja como una persona maravillosa hasta que...dejan de hacerlo.
Es entonces cuando empezamos a percibir a nuestra pareja tal como es; desaparecen algunas cosas y van apareciendo otras que, seguramente antes también estaban ahí, aunque enmascaradas. Este es el mejor momento de comenzar a construir una relación auténtica e íntima entre dos personas que se ven entre ellas como realmente son y permitir que los sentimientos de amor fluyan entre las uniones y obstáculos que van a encontrarse en el camino de la vida en pareja.
Un estudio reciente ha demostrado que si nos contaran repetidamente un suceso ficticio autobiográfico, más del 50% de nosotros creeríamos que había sucedido, y algunos, incluso, podrían elaborar aún más lo inicialmente relatado.
Los autores del trabajo, que pertenecen a la universidad de Warwick en el Reino Unido, han publicado los resultados de este trabajo en la revista Memory.
Podríamos definir la memoria como aquel proceso por el cual nuestro cerebro almacena y recupera la información sobre las experiencias pasadas. La memoria juega una parte fundamental en nuestra vida, tanto en el aprendizaje, como en la toma de decisiones, los planes, las relaciones sociales y el sentido de identidad. Una prueba de esto es lo que ocurre en la vida de las personas que sufren amnesia anterógrada.
Sin embargo, hace ya tiempo que se asume que la memoria es reconstructiva y no reproductiva, ya que nuestros recuerdos pueden ser el resultado de experiencias distorsionadas por el contexto social, la imaginación, las creencias, e incluso, las influencias ajenas.
Nada como una buena historia para despertar emociones.
Los investigadores analizaron los datos de ocho estudios en los que se usó la “implantación de recuerdos”, en los cuales se sugerían sucesos autobiográficos falsos a los participantes, como tener problemas con un profesor del colegio, dar un paseo en globo o causar problemas en una boda.
Estos falsos recuerdos eran repetidos a los participantes utilizando técnicas sugestivas que incluían narraciones y/o fotos ficticias.
Las fotografías pueden condicionar nuestros recuerdos.
En total el estudio incluyó a 423 participantes, de los cuales alrededor del 53% mostró algún grado de creencia de haber vivido estos falsos eventos.
De estos sujetos, más del 30% aseguró recordar los sucesos, describiendo lo ocurrido incluso con adición de detalles.
Los mismos autores de este trabajo han aplicado sus descubrimientos a investigaciones sobre la veracidad de las declaraciones de los testigos en los juicios, pero…no hace falta ser tan rebuscado, ¿verdad?
¿Cuántas de nuestras decisiones están basadas en recuerdos? ¿Y son auténticos? ¿o están distorsionados?
Nuestra mente crea documentales
Un documental es la selección de escenas que un editor ha realizado sobre múltiples grabaciones; el criterio de selección es el interés, que suele coincidir con aquellas escenas de mayor impacto emocional.
Por ejemplo para elaborar un documental sobre la vida salvaje en Kenia, se han tenido que grabar diferentes escenas de sus parajes durante meses, qué más tarde se seleccionan y se condensan en una hora o dos de documental. Pero para saber realmente cómo es aquello, es necesario viajar hasta allí.
Elaborar un documental requiere mucho tiempo de rodaje.
Pues nuestra mente funciona igual: selecciona aquellas escenas emocionalmente más intensas y nos las ofrece como una versión de lo que ocurrió…pero desde luego, no es todo lo que ocurrió…sino mucho menos.
Por tanto, cuando te plantees realizar una acción importante en tu vida, sé consciente de que si lo consultas con tu mente, lo que te va a ofrecer es una versión sesgada de lo ocurrido en ocasiones anteriores…y quizás no sea muy útil basarte sólo en documentales.