sábado, 3 de septiembre de 2016
sábado, 20 de agosto de 2016
Ahora
Para tener una vida con significado, necesitamos hacer cosas, y el poder para hacerlas, sólo existe en ESTE MOMENTO. El pasado ya ocurrió y el futuro aún no existe, así que sólo podemos hacer algo aquí y ahora.
Pero no se trata de hacer cualquier cosa. Debe ser una acción efectiva, algo que vaya en una dirección importante para nosotros.
Esas direcciones pueden estar en diferentes ámbitos: pareja, carrera profesional, crecimiento personal, familia, ocio, salud,...lo que en Terapia de Aceptación y Compromiso se llaman valores.
Esta es la única vida que tenemos; para poder apreciar de verdad y plenamente su riqueza hay que estar en el presente mientras transcurre.
viernes, 12 de agosto de 2016
Lo que nunca nadie te contó sobre la soledad
Según una reciente investigación de la Universidad de California, las personas solteras tienen más autodeterminación y mayor probabilidad de crecer personalmente que las casadas.
Es curioso, porque en inglés disponen de dos vocablos diferentes para diferenciar el estado de soledad (solitude) del sentimiento de soledad (lonelyness); sin embargo, en castellano, sólo existe una palabra (soledad), teniendo que diferenciarlo a través del verbo (ser o estar sola)...como si para los ingleses fuera más fácil estar solo y bien que para los españoles, que si están solos, se sienten solos.
Bromas aparte, lo cierto es que con el tiempo se ha observado un progresivo decrecimiento en el número de personas con pareja, y según la autora del estudio, Bella de Paulo, el aumento de la soltería es voluntario: ser “single” te permite sacar lo mejor de ti, lo más auténtico, y tener una vida con significado.
Frente a los estudios que demuestran que las personas casadas son más felices, saludables y se encuentran menos aisladas, De Paulo presenta investigaciones (http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.0022-2445.2005.00121.x/abstract y http://spr.sagepub.com/content/early/2015/07/31/0265407515597564.abstract) indican que las solteras valoran más los trabajos con significado y que además están más conectadas con sus padres, hermanos, amigos, vecinos y colegas de trabajo.
Paradójicamente “cuando la gente se casa, se aísla más” dice De Paulo.
De hecho, estudios sobre la longevidad de las personas solteras demuestran que, mientras más independiente es una persona, menos probabilidad tiene de experimentar emociones negativas, al contrario que sucede con las casadas.
No obstante la investigación no argumenta que estar sin pareja sea mejor, sino que trata de defender y promocionar ambos estados, en función de lo que cada persona elija libremente en su vida.
Podríamos decir que trata de romper la regla de “hay que tener pareja para ser feliz”.
De hecho, la autora del trabajo concluye lo siguiente:
“Podemos crear nuestros propios espacios vitales. Lo importante no es lo que hacen los demás ni lo que los demás piensan que deberíamos hacer, sino encontrar los lugares, los espacios y a la gente que encaja en quien realmente somos y permitirnos vivir la mejor de nuestras vidas”.
viernes, 29 de julio de 2016
Frutas y verduras para ser más feliz
Una investigación fruto de la colaboración entre la Universidad de Warwick (Inglaterra) y la de Queensland (Australia) indica que comer fruta y vegetales puede aumentar significativamente el nivel de felicidad posterior.
Además, estos niveles aumentan con cada fruta o verdura adicional ingerida a partir de ocho piezas.
En el estudio se examinaron y siguieron las dietas de 12.385 adultos desde el 2007 hasta el 2013.
Tras ello los investigadores concluyen que el cambio en satisfacción vital para una persona que pasa de no comer apenas fruta y verdura a comer al menos 8 piezas al día, puede ser equivalente a la satisfacción experimentada si la persona pasara de estar desempleada a conseguir un trabajo.
Eso sí, ese aumento de satisfacción ocurre en un período de dos años llevando a cabo esta dieta.
Para explicar el cambio en los niveles de felicidad, los autores del estudio están tratando de relacionarlo con las investigaciones sobre antioxidantes que sugieren una conexión entre el optimismo y el nivel de carotenoides en sangre.
Pues va a ser verdad eso de que si la vida te da limones lo mejor que puedes hacer es limonada…y bebértela.
Pero claro, mejor tomar 8 vasos o más.
viernes, 22 de julio de 2016
Las pérdidas de memoria de la mediana edad, un asunto del enfoque de nuestra atención
Los problemas para recordar detalles, como dónde están determinados objetos, suelen empezar en la mediana edad (habitualmente sobre los 40) y podrían ser el resultado de la información que nuestro cerebro procesa durante la memorización y su recuperación.
Esta conclusión es la que se deriva de un estudio publicado en la revista NeuroImage, en el cual, a 112 adultos sanos, con edades comprendidas entre los 19 y 76 años, se les mostró una serie de caras de personas para que más tarde pudieran identificar si una cara estaba presente o no en la muestra y, si era así, en qué momento había aparecido.
Mediante técnicas de Imagen cerebral por Resonancia Magnética, los autores del trabajo pudieron comprobar como los participantes más jóvenes activaban mayoritariamente su córtex visual mientras resolvían exitosamente la tarea, lo cual indica que estaban prestando atención a los detalles perceptuales de las caras; sin embargo, los participantes de mediana edad y mayores activaban preferentemente su córtex prefrontal, una parte del cerebro involucrada en la introspección y en obtener información sobre la propia experiencia.
Los autores del estudio sugieren que las carencias en el recuerdo de las personas de mediana edad y mayores pueden deberse a estos cambios en el enfoque de la atención, y no tanto al envejecimiento cerebral.
Esto significa que las personas de estas edades podrían mejorar su memoria aprendiendo a atender más a la información externa que a la interna, lo cual está de acuerdo con las investigaciones que indican que el Mindfulness está relacionado con un mejor envejecimiento cognitivo.
sábado, 9 de julio de 2016
¿Seguro que la mente es maravillosa?
¿Dónde pasamos la mayor parte de nuestra vida? En muchos momentos, en lugar de estar en el aquí y ahora, estamos en el pasado, con nuestros recuerdos, o en el futuro, con nuestras preocupaciones.
Otras veces no estamos con preocupaciones, sino con ensoñaciones diversas, que no están asociadas a ninguna emoción intensa.
Y es que los pensamientos son como los estímulos externos, que mientras más intensa es la emoción que los acompaña, más fácil es que llamen nuestra atención.
De hecho, la misma expresión es ilustradora: llamar la atención. Una metáfora que me gusta mucho sobre la atención es que es como una linterna, ilumina aquello en nuestra vida hacia lo que la enfocamos; eso sí, ocurre que, normalmente, esa linterna enfoca a nuestra mente.
Cuando algo llama nuestra atención, atrae la luz de nuestra linterna, pero cuando el interés se acaba, y comienza la rutina, nuestra linterna se mueve para apuntar de forma casi automática hacia nuestra mente.
Además de con aquellas actividades que nos estimulan, podemos dirigir nuestra linterna hacia el aquí y ahora a través de ejercicios, como los de Mindfulness. De esta manera podemos corregir algo la tendencia a pasar más tiempo con nuestra mente que con aquello que verdaderamente está ocurriendo en nuestras vidas.
Entonces, ¿es la mente maravillosa? Mi respuesta es que no siempre.
Y si no, que se lo digan a todas aquellas personas que habitualmente sufren por las emociones que acompañan sus pensamientos intrusivos y recurrentes. La rumiación es un hábito altamente extendido en nuestra sociedad.
Según una investigación publicada en la revista Psychological Science, cuando nuestra mente no está ocupada en rumiaciones y pensamientos obsesivos, tiende de forma natural hacia el pensamiento original y creativo.
A través de diversos experimentos entre los que, por ejemplo, daban tareas de diferente carga mental (como recordar cadenas de cifras de diferente longitud) a los sujetos participantes, pudieron observar que, aquellos que realizaban las de menor carga mental, eran los que proporcionaban asociaciones más creativas y originales a diferentes palabras que les asignaban los experimentadores.
Las respuestas de los participantes sometidos a mayor carga mental eran corrientes, mientras que las del otro grupo eran más originales. Además, el tiempo empleado para dar las respuestas corrientes, era mayor que para las respuestas creativas.
Los autores proponen una distinción entre dos términos que recogen dos tipos de actividad mental: Exploración y Explotación.
Cuando exploramos, atendemos de forma amplia, con curiosidad y con actitud de aprender. Cuando estamos en modo explotación, nos guiamos por nuestras expectativas, y en confiamos en la seguridad de un entorno predecible.
Cuando nos vamos de excursión o de viaje, estamos en modo exploración (con nuestra linterna enfocando al presente) durante gran parte del tiempo, mientras que, en los momentos más cotidianos como cuando llegamos a casa tras un duro día de trabajo, estamos más inclinados a permanecer con nuestra mente en explotación.
¿Quieres pasar más tiempo explorando y menos explotando?
Para estar más tiempo en el presente, una forma es realizar tareas altamente estimulantes (según los gustos de cada persona); no obstante, aunque podamos programarnos de alguna forma para hacer más actividades que atraigan nuestro interés, hay una serie de actividades que se convierten en rutinarias, como comer, ducharse, conducir e caminar hacia el trabajo, etc. etc. etc. etc…¿qué podemos hacer entonces?
Una alternativa muy eficaz es realizarlas con atención plena (mindful living).sábado, 25 de junio de 2016
Para un aprendizaje más eficaz, haz ejercicio 4 horas después de estudiar
Según una investigación del Instituto Donders del Centro Médico de la Universidad de Radboud en Holanda , hacer ejercicio 4 horas después de una tarea de aprendizaje aumenta la eficacia de nuestra memoria, tal como demuestra una evaluación hecha dos días más tarde.
Sin embargo, hacer ejercicio inmediatamente después de la tarea de aprendizaje o no hacerlo en absoluto, no parece ejercer ningún efecto en la memoria retentiva.
En el estudio se pidió a 72 personas que realizaran una tarea en la que tenían que ver 70 imágenes de diferentes lugares y aprenderse las localidades a las que pertenecían en un tiempo de 40 minutos.
Los participantes se dividieron en tres grupos: un grupo hizo ejercicio inmediatamente después de la tarea de aprendizaje, otro grupo hizo ejercicio tras 4 horas de realizar la tarea y otro grupo no hizo ningún tipo de ejercicio.
Dos días más tarde, a todos los participantes se les pasó una prueba de memoria para evaluar la eficacia de la tarea de aprendizaje: los participantes que habían hecho ejercicio después de 4 horas de haber realizado la tarea de aprendizaje eran los que más y mejor recordaban las localidades.
Los autores del estudio no entienden bien las razones de la relación entre el ejercicio y este mayor rendimiento de la memoria, aunque apuntan a que el ejercicio puede aumentar los niveles de catecolaminas, hormonas implicadas en la consolidación de los recuerdos.
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