viernes, 11 de octubre de 2013

MINDFULNESS


Al igual que el EMDR, el Mindfulness es otra de las llamadas Terapias de Tercera Generación







Mindfulness es un término que no tiene una palabra correspondiente en castellano. Puede entenderse como atención y conciencia plena, presencia atenta y reflexiva. Los términos atención, conciencia y referencia al momento concreto están incluidos de lleno en su significado. Viene a plantear, por tanto, un empeño en centrarse en el momento presente de forma activa y reflexiva. Una opción por vivir lo que acontece en el momento actual, el aquí y el ahora, frente al vivir en la irrealidad, el soñar despierto.








El fenómeno así descrito es de evidente interés en psicología. Plantea en términos positivos cómo orientar la atención y la actividad, adecuándose de forma abierta a cada situación y señala de forma implícita los problemas que pueden derivarse de no centrarse en el momento presente en las condiciones señaladas. Se trata de centrarse y sentir las cosas tal y como suceden, sin buscar su control. No se centra en un pensamiento para cambiarlo por uno positivo. Se centra en un pensamiento o actividad, la que se proponga, en sí misma, sin ánimo de control sobre ella. 
















¿Qué utilidad puede tener esto? La de aceptar las experiencias y sensaciones tal y como se dan. Podría decirse que, de modo similar a como operan las técnicas de exposición, se le pide a la persona que permanezca en una determinada situación sintiendo lo que allí suceda. Esta actitud permite que lo que ha de suceder o sentir acontezca de un modo completo. El vivir lo que está sucediendo en el momento supone dejar que cada experiencia sea vivida en su momento. Se trata de no perder la experiencia presente en su sustitución por lo que tendría que suceder o lo que sucedió y se vivió.










Es curioso como el concepto que subyace a este enfoque coincide con el de otros que hemos ya nombrado en este blog como el hedonismo sensorial que promueve la atención al momento presente a través de los sentidos o bien el “juego interior” cuando habla de observar sin juzgar.
También debemos vivir el presente si practicamos el Poder del Ahora según Eckhart Tolle.

 








Ciertamente se afirma que alguien que está deprimido es alguien centrado en el pasado mientras que alguien que padece ansiedad está pre-ocupándose del futuro. La solución para ambos males sería pues vivir en el presente.


domingo, 21 de julio de 2013

EMDR



Dicen que Francine Shapiro descubrió el EMDR cuando “aireaba” sus preocupaciones en un parque. Seguía el movimiento de las hojas que caían de los árboles cuando se dio cuenta de que esto disminuía su estrés. A partir de ahí desarrolló la técnica conocida como EMDR (del inglés Eyes Movement Desensitization and Reprocessing), que consiste básicamente en liberar al paciente del contenido traumático de un suceso haciéndole pensar en él y las sensaciones que produce mientras mira fijamente el dedo del terapeuta que se mueve a una distancia de unos 30 centímetros a cada lado alternativamente.
Parece ser que el EMDR es especialmente útil en el tratamiento de miedos y fobias de los niños.
Les dejo un vídeo demostrativo



viernes, 5 de julio de 2013

El Hedonismo Sensorial



Para jugar al juego interior" hay que vivir el presente, que es lo que defiende el llamado Hedonismo Sensorial cuando habla de dejar de no pensar en el pasado o en el futuro cuando estamos haciendo cualquier actividad (por ejemplo ducharnos, lavarnos los dientes, hacer tostadas o cocer un huevo para desayunar).













La forma de vivir el presente es SENTIR el presente: 
ver, escuchar y captar las sensaciones de cada momento; sentir como cae el agua de la ducha sobre la piel, disfrutar de la agradable temperatura del agua, mirar las pequeñas gotas y su trayectoria en la mampara cuando se deslizan sobre ésta, o captar el olor de las tostadas o del pan recién hecho.






























Es curioso ya que el cerebro para ahorrar energía tiende a “desconectar” la conciencia cuando estamos haciendo algo que ya hemos hecho muchas veces anteriormente. Ponemos el piloto automático y empezamos a pensar en diferentes cosas mientras hacemos cualquier rutina como conducir o ducharnos.













Ahorramos energía porque no tenemos que pensar en lo que estamos haciendo sino que podemos poner nuestra “televisión mental” y dejar que nuestros pensamientos escapen y sigan el recorrido que ellos quieran.

Y sin embargo, el enfoque del hedonismo sensorial nos pide que rompamos con este proceso natural y traigamos de vuelta al presente a nuestra conciencia, para que veamos, escuchemos y sintamos lo que estamos haciendo, y disfrutemos de ello.







De ahí los repetidos consejos como por ejemplo volver a casa desde el trabajo por un camino diferente al habitual o modificar el orden del contenido de nuestras rutinas. Estos cambios hacen que el cerebro necesite pensar y vuelva a conectar la conciencia.













Estos fenómenos de desconexión de la conciencia producen las llamadas lagunas temporales, como cuando por ejemplo tras haber conducido un rato con “el piloto automático” no sabemos bien como hemos llegado al trabajo, ni con qué coches nos hemos cruzado en el trayecto.
También dan lugar a las ausencias mentales, en las que hacemos algo como autómatas mientras pensamos en algo que nos abstrae, dando lugar a casos como el del científico despistado que siempre va dándole vueltas en la cabeza a sus investigaciones y no pone asunto en cómo se viste o dónde se sienta.







El hedonismo sensorial ya mencionado es una de las tareas encomendadas al paciente depresivo en la terapia conductual, pues le obliga a desplazar su mente desde su mundo interior y/o de su pasado hacia el mundo externo.





En el caso del paciente ansioso desplaza la mente desde sus rumiaciones o desde el futuro anticipado hacia el presente de su entorno. De ahí que un consejo popular cuando alguien se encuentra triste o estresado suele ser “date una vuelta para que te dé un poco el aire”.







lunes, 1 de julio de 2013

EL MÉTODO DEL JUEGO INTERIOR DEL TENIS



Tras la publicación de su primer libro Timothy Gallwey fue retado por un programa americano para demostrar en vivo que podía enseñar a una persona que nunca había jugado al tenis a hacerlo a un nivel superior al de un principiante y así lo hizo.
En el vídeo podemos observar a una señora de mediana edad llamada Molly, quizás no con el atuendo más apropiado, a la que Gallwey en un principio permite que juegue sin ningún tipo de indicación, y tras enseñarle con su método consigue un resultado más que espectacular teniendo en cuenta las circunstancias.
Gallwey, al observar la tensión que acompañaba al intento de juego de Molly le dijo primero que  cada vez que la pelota botara dijera en alto "bote" y cada vez que le diera gritara "golpe", independientemente de dónde fuera a parar la pelota. 
Con estas instrucciones consiguió que Molly se despreocupara de su entorno y se concentrara solamente en la pelota de modo que sólo estuviera jugando lo que él llamaba el Yo número 2, y quedara anulado el Yo número 1, ese Yo crítico y boicoteador que no nos hace ningún bien en ninguna de las acciones que emprendemos.

Posteriormente Gallwey le dijo que se concentrara sólo en la pelota y por último le enseño el saque como una especie de danza que podía ejecutar mientras cantaba mentalmente, y aquí se muestra el resultado.




En el vídeo podemos observar a un joven Timothy Gallwey demostrando la eficacia de su método de atención y concentración en el momento presente. 
Posteriormente, el método de Gallwey ha evolucionado y se ha extendido hacia diferentes campos como el coaching para ejecutivos.

sábado, 22 de junio de 2013

LA VOZ INTERIOR



 Hemos dicho que construimos la realidad, pero ¿cómo lo hacemos?
Se piensa que de múltiples formas y que casi todas ellas pasan inadvertidas a la conciencia.
Una de las maneras es a través del lenguaje. Todos hemos experimentado más de una vez una voz interior que “aparece” en determinados momentos. No me refiero a una voz interior de sabiduría o espiritualidad precisamente, sino a una voz que a veces se presenta por las mañanas cuando nos miramos al espejo o bien comenta nuestros resultados tras determinadas actuaciones.






El contenido de esa voz varía según las personas que la experimentan y según las situaciones; algunos oyen frases parecidas a “siempre eres el mismo”, “nunca llegarás a nada” quizás después de pensar algo, o bien frases del tipo “qué malo eres” o “qué porquería…” mientras hacen algo que requiera cierta pericia como jugar al pádel o pintar un cuadro.

Emile Coué pensaba allá por 1913 que el contenido de esa voz era importante y que el modificarlo a voluntad utilizando la frase: “día tras día, en todos los apectos, me va mejor y mejor” podía provocar resultados en la actitud y por tanto en la conducta de las personas que se decían esa frase diariamente.

Desgraciadamente, los detractores de Coué acabaron con el coueismo mediante difamaciones y burlas.










Son varios los que han venido después de Coué y que apoyándose en la llamada psicología positiva han tratado de mejorar el ánimo de las personas con procedimientos de este tipo.
Sin embargo me gustaría referirme a alguien que en 1974 defendía otra postura diferente y quizás más original; hablo de Timothy Gallwey y su libro “El juego interior del tenis”. 




En este libro Gallwey proponía a partir de sus experiencias como pedagogo y profesor de tenis dos tipos de Yo:
El que él llamaba Yo número 1, que coincidía con un yo que producía las voces de autocrítica cuando el jugador erraba el tiro, y el Yo número 2, que era el yo que realmente jugaba y disfrutaba.
Según Gallwey el Yo número 1 está siempre entrometiéndose y criticando el juego del Yo número 2, haciendo que éste se distraiga y el jugador no dé todo lo que es capaz de dar.



¿Y cuál es el remedio que propone para evitar la voz autocrítica?
Pues no es crear una voz positiva, sino hacerla desaparecer; concentrarse en la trayectoria de la pelota o imaginar dónde se espera que se dirija tras el golpe son las maneras propuestas de evitar escuchar la voz inquisitiva.




T. Gallwey observó como llevando a cabo estas estrategias se concentraba definitivamente en su juego y ganaba en eficacia y en disfrute, y así enseñaba tenis a los principiantes, de forma que estos lograban espectaculares resultados en muy poco tiempo.
Realmente este libro defendía el contenido de una frase muy escuchada: “Vive el presente”.




El libro de “El juego interior del tenis” es el libro de mayor éxito de T. Gallwey, pero tras éste escribió también “El juego interior del golf” y “El juego interior de la música”.
Se ve que luego cayó en la cuenta de que no sólo leen los que no dan un palo al agua y escribió también “el juego interior del trabajo” y “el juego interior del estrés”.

domingo, 2 de junio de 2013

LA CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD

Hasta ahora hemos hablado de la influencia de los genes y del cerebro en la conducta pero gran parte del mérito de nuestra conducta la tiene el entorno.
El medio en el que estamos influye poderosamente en la realidad que percibimos o más correctamente, sobre la realidad que construimos.















Que nosotros construimos la realidad en cada momento es un hecho, y quizás los mayores indicios de esta construcción sean las ilusiones.
Las ilusiones son autenticas creaciones de nuestra mente, que a la hora de interpretar la realidad establece los filtros e interpreta la información que nos llega del exterior de la manera más útil, más funcional (al menos la mayoría de las veces).













Un ejemplo de estas ilusiones, que todavía no está claramente explicado es la Ilusión de la Luna.






Esta ilusión la hemos experimentado todos cuando hemos observado la luna en el horizonte con un determinado tamaño y al rato la hemos visto más alta en el cielo con un tamaño mucho menor.





Hay diferentes explicaciones de este fenómeno aunque de momento ninguna ha quedado como la única, aunque lo que sí está aceptado es la influencia del contexto.
Normalmente cuando vemos la luna en el horizonte suele estar acompañada de la silueta de alguna montaña, de algún edificio, del mar, de una persona; diferentes elementos que quizás sirvan para interpretar la lejanía de la luna, o tal vez para darnos una idea por contraste de su gran tamaño, pero lo cierto es que la vemos mucho mayor que cuando se encuentra en lo alto del cielo.




















Para probar que es una ilusión óptica hay varios "trucos". Uno sencillo consiste en intentar tapar con las manos la visión de los objetos que rodean la luna (las montañas, los árboles, edificios, etc.) con lo que automáticamente veremos la luna a un tamaño más parecido al que apreciaríamos si la luna estuviera en lo alto del cielo.
Otra forma quizás un tanto más excéntrica puede ser abrir las piernas, meter la cabeza entre ellas (siempre refiriéndome a las piernas y la cabeza de la misma persona, ojo) y mirar la luna.








Durante unos instantes, antes de identificar los objetos que rodean a la luna veremos ésta a un tamaño menor.

Curioso, ¿verdad? Esto puede darnos una idea de hasta que punto al construir nuestra realidad nos fabricamos también nuestras propias ilusiones…o nuestros propios límites…o nuestros propios problemas…o retos. 

Y al igual que con la luna hay maneras de cambiar lo que vemos tapando algunas cosas, fijando nuestra atención en otras, cambiando la perspectiva,…muchas veces pasa lo mismo con lo que nos encontramos cada día en nuestra vida.











sábado, 25 de mayo de 2013

Yo tengo estos genes, ¿y tú?





Hemos hablado del cerebro y su relación con el comportamiento, pero un factor  muy importante en la determinación de la conducta son los genes.





¿Sabías que si eres portador de determinados genes, la posibilidad de que cometas un delito violento aumenta  nada menos que en un 882 %?
Según las estadísticas del Departamento de Justicia de EEUU si eres portador de estos genes, tienes 8 veces más probabilidades  de cometer una agresión con daños físicos graves, 10 veces más probabilidades de cometer asesinato, 13 veces más probabilidades de cometer robo a mano armada y 44 veces más probabilidades de cometer una agresión sexual.


El 98,4 % de los presos que están en el corredor de la muerte son portadores de estos genes y más o menos la mitad de la población humana es portadora de esos genes, con lo cual es potencialmente mucho más peligrosa que la otra mitad.



¿Aún no sabes en qué mitad estás?





Pues esos genes  son los que están englobados en el llamado cromosoma Y, y si eres portador... es que eres un hombre.