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martes, 17 de febrero de 2015

¿Crees que tus pérdidas de memoria son por la edad?

A medida que envejecemos notamos que tenemos menos memoria….bueno, depende.
La memoria sobre antiguos acontecimientos, como los sucedidos en nuestra niñez, puede que incluso aumente. Sin embargo, la memoria sobre hechos recientes (...lo que pasó hace dos semanas, lo que pasó ayer, incluso lo que pasó hace un rato), normalmente va funcionando peor con la edad.
¿Quiere esto decir que estos olvidos son por causa de la degeneración física que sufrimos al envejecer?
 
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Yo no lo creo así; creo que a medida que maduramos vamos prestando cada vez menos atención a todo lo que hacemos y a todo lo que nos rodea: cada vez ponemos más tiempo el "piloto automático", y cada vez somos menos conscientes de nuestro entorno y por tanto vivimos menos el presente.
Con el piloto automático puesto podemos pensar en el pasado o anticipar el futuro, o bien tener cualquier tipo de ensoñación.
El piloto automático aparece sin que nos demos cuenta
El piloto automático aparece sin que nos demos cuenta
 
 
Sin embargo, no es éste el comportamiento habitual de los niños, que no paran de descubrir a cada momento nuevos y fascinantes hechos y arrasan con su curiosidad el entorno que cada día les rodea. Los niños necesitan ser muy conscientes de todo lo que hacen, pues no para de aprender cosas nuevas y no pueden permitirse poner el piloto automático.
 
Los niños viven el momento
Los niños viven el momento
 
 
Y está claro que para recordar explícitamente algo, debemos haber sido conscientes de su existencia, es decir, haberle prestado atención.
Por tanto, si ves que últimamente te olvidas de muchas cosas y piensas que es por estrés, estamos de acuerdo, no hay nada como estar preocupado para vivir en el futuro en lugar de en el presente.
 
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Por eso te recomiendo que,
si quieres recuperar tu memoria, empieza prestando más atención a tu presente.

domingo, 12 de mayo de 2013

MI COZ IRA CONTIGO




Milton Erickson era un maestro de la persuasión, tal como indican los casos descritos en el libro "Y mi voz irá contigo". 




Él sabía que la conducta era función de múltiples factores entre los cuales la conciencia quizás era el último y menos importante.



Actualmente se piensa que la conciencia se dedica a crear explicaciones a posteriori de muchas conductas propias, realmente causadas por automatismos aprendidos o bien por instintos que proceden en última instancia de la información grabada en nuestros genes.
En otras ocasiones la conducta está motivada por sustancias químicas ajenas al organismo tal como podemos comprobar después de la ingestión de determinada medicación o de sustancias tóxicas, tales como el mercurio.
De hecho, la conducta causada por la intoxicación de mercurio es muy similar a la motivada por la fobia social.
La perturbación psíquica conocida como eretismo es el primero de los síntomas a desarrollar, es una forma peculiar de timidez más evidente en la presencia de extraños. El nombre se deriva de la palabra griega ‘rojo’ y se atribuye a la vergüenza de ruborizarse del que  la sufre. John Pearson de Londres (1758 – 1826) dio por primera vez el nombre eretismo al complejo de síntomas (Almkvist, 1929). El afectado se altera fácilmente y se avergüenza, pierde toda la alegría en la vida y vive en constante temor de ser despedido de su puesto de trabajo. Tiene un sentido de la timidez y puede perder el control de sí mismo ante los visitantes.
Estos síntomas fueron observados en los fabricantes de sombreros del siglo XVIII y XIX. Usaban nitrato de mercurio para trabajar las pieles, lo que hacía que se intoxicaran y exhibieran esos síntomas además de otros como temblores, estomatitis, irritabilidad, depresión, insomnio, dolor de cabeza, fatiga, pérdida de memoria etc. Por eso también se le llamó “enfermedad del sombrerero loco”.