sábado, 16 de abril de 2016

Recompensar a tus hijos con comida podría provocarles Ingesta Emocional

Teniendo en cuenta los altos niveles actuales de obesidad en niños, así como los riesgos asociados a la salud, los cuales son evidentes a edades más tempranas, entender por qué hay personas que cuando están estresadas o ansiosas ingieren determinados tipos de comida podría servir de ayuda en el camino hacia conductas alimenticias más saludables.
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Los atracones casi siempre constituyen un medio de huir de emociones como la ansiedad o la frustración.


Los padres que frecuentemente usan la comida como recompensa o como parte de un trato para cambiar la conducta de sus hijos podrían estar enseñándoles sin saberlo a relacionar la comida con la gestión de sus emociones. Estos niños podrían comer por causas emocionales más adelante.

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Estas conclusiones las refleja un estudio longitudinal llevado a cabo por la doctora Claire Farrow de la Universidad de Aston. El trabajo trata sobre cómo los padres usan las comidas y las diferentes pautas de alimentación con sus hijos. Para ello analizaron estos datos en niños en edades de 3 a 5 años a los cuales hicieron seguimiento hasta edades entre 5 y 7 años, para averiguar las consecuencias de las pautas de alimentación en la ingesta emocional.
Los investigadores evaluaron  qué niños  comían golosinas y qué niños jugaban cuando no tenían hambre pero estaban ligeramente estresados.

Los resultados mostraron como los niños de entre 5-7 años mostraban mayor probabilidad de ingesta emocional si sus padres durante la infancia habían controlado su conducta a través de la comida, por ejemplo usándola como recompensa cuando los niños eran menores.

La doctora Farrow comenta lo siguiente:
“Como madre, a menudo tengo un instinto natural de proteger y alejar a mis hijos de las comidas no saludables: las que son ricas en contenidos grasos, azúcar o sal. Sin embargo, frecuentemente uso esas tipos de comida como recompensas o para hacer tratos, o incluso para animarles si están tristes o lloran por alguna razón. Nuestra investigación evidencia que haciendo esto, podríamos estar enseñando a los niños a usar estas comidas para afrontar algunas emociones, y por tanto enseñándoles a ingerir emocionalmente más adelante durante sus vidas.
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Inconscientemente enseñamos a los niños a evitar emociones a través de la ingesta de comida.


La ingesta emocional suele implicar comidas de alto contenido en grasas y calorías poco saludables; además está relacionada con trastornos alimentarios y obesidad; aprender a instaurar hábitos alimenticios saludables con nuestros hijos desde que son pequeños puede ayudar a prevenirla.
¿Qué hacer si tu hijo o hija ya son obesos?


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Diferentes investigaciones científicas han demostrado que el mindful eating es efectivo para mejorar la alimentación de los adolescentes, con los cambios consiguientes en su peso.
 
Si quieres saber más sobre esto puedes leer este post.