martes, 9 de septiembre de 2014

DIA MUNDIAL DE LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO


Hoy día 10 de Septiembre es el Día Mundial de la Prevención del Suicidio. Tal día como hoy los medios de comunicación pueden ayudar a sensibilizar sobre la problemática del suicidio y sus formas de prevención.
 
 


 La OMS ha elaborado un informe en el que figuran estadísticas, factores de riesgo y posibles medidas a tomar para la prevención del suicidio.
Entre las estadísticas que refleja hay datos como el número de muertes por suicidio registradas a nivel mundial en el 2012 (804.000).
También destaca el hecho de que en los países ricos se suiciden tres veces más hombres que mujeres, siendo más baja esta diferencia en países de menor riqueza.
Las personas de 70 años o más ostentan las tasas más elevadas.
Por otra parte, entre los medios más comúnmente utilizados para llevarlo a cabo están la ingestión de plaguicidas, el ahorcamiento y el uso de armas de fuego. Es importante tener esto en cuenta pues una de las medidas de prevención es la restricción del acceso a esos medios (al menos en cuanto a plaguicidas y armas de fuego se refiere).

Entre los factores de riesgo asociados con el sistema de salud y con la sociedad en general figuran las dificultades para obtener acceso a la atención de salud y recibir la asistencia necesaria, la fácil disponibilidad de los medios utilizables para suicidarse, el sensacionalismo de los medios de difusión en lo concerniente a los suicidios, que aumenta el riesgo de imitación de actos suicidas, y la estigmatización de quienes buscan ayuda por comportamientos suicidas o por problemas de salud mental y de consumo de sustancias psicoactivas.

Entre los riesgos vinculados a la comunidad y las relaciones están las guerras y desastres, el estrés ocasionado por la aculturación (como entre pueblos indígenas o personas desplazadas), la discriminación, un sentido de aislamiento, el abuso, la violencia y las relaciones conflictivas.
Y entre los factores de riesgo a nivel individual cabe mencionar intentos de suicidio previos, trastornos mentales, consumo nocivo de alcohol, pérdidas financieras, dolores crónicos y antecedentes familiares de suicidio.


 
 
  

Se podría hablar mucho de cada factor de riesgo, pero me parece interesante detenerme por ejemplo en el de los intentos previos de suicidio. Es curioso, porque enlaza con uno de los mitos sobre el suicidio.
Existe la peligrosa creencia errónea de que alguien que haya intentado suicidarse varias veces sin éxito sólo trata de llamar la atención y por tanto no corre riesgo de morir en el intento.
Nada más lejos de la realidad. Las razones verdaderas que llevan a alguien a intentar acabar con su vida siempre son difíciles de establecer. Pero lo que está claro, y las estadísticas lo demuestran, es que haber intentado suicidarse previamente es un claro factor de riesgo.

Otro mito es aquel que sentencia que las personas que hablan de sus ideas de suicidio no lo llevarán a cabo. No es cierto. Es posible que estén reclamando ayuda, pero eso no significa que no la necesiten. Probablemente estén sufriendo ansiedad, depresión y/o desesperanza y puedan pensar que el suicidio es la única opción.
Es curioso un reportaje que aparecía ayer en un periódico local, sobre un señor hindú que pertenecía a una organización a nivel mundial que preconiza la psicología positiva en las charlas que imparten sus allegados en diferentes países. Había dado una charla en Canarias y en la entrevista decía con orgullo que en India no existe la depresión.
La gente de la India entonces debe suicidarse por otras causas, pues cuentan con una de las mayores tasas según el informe de la OMS.
Un mito más, relacionado con el anterior, es la creencia de que los suicidios ocurren de repente, sin signos de advertencia previos. Esos signos suelen existir, pero hay que interpretarlos.

Un mito diferente es el de que un suicida está predeterminado a morir. No es cierto, el suicidio puede prevenirse y evitarse. Muchas personas que han tenido ideas de suicidio  y otras que lo han intentado han tenido una vida larga y absolutamente normal tras este episodio.

El mito de que las personas que han intentado suicidarse sufren de un trastorno mental sólo es cierto si consideramos la desesperanza como un trastorno mental. Realmente el trastorno mental es uno de los factores de riesgo de suicidio, pero eso no justifica en absoluto este mito.

En cuanto al mito de que no debe hablarse de suicido, éste cae por su propio peso cuando consideramos lo estigmatizadas que pueden sentirse algunas personas en estos casos y lo bien que puede venirles hablar de él como base para considerar otras opciones.

  


Considero que la mejor medida que puede tomarse ante el riesgo de suicidio es la ayuda profesional. Los motivos reales del intento de suicido pueden ser varios, y en mi opinión podrían resumirse en dos motivos si excluimos los trastornos mentales severos y el consumo de sustancias tóxicas:
-Pérdida del sentido de la vida (desesperanza)
-Presión externa o interna (donde se englobarían desde crisis económicas, laborales, familiares hasta pensamientos obsesivos).
Utilizando una metáfora podríamos decir que en el momento de considerar el suicidio la persona está demasiado cerca del cuadro de su vida que observa.

Cuando estamos muy, muy cerca de una imagen, no vemos prácticamente nada, quizás un color. Es necesario separarnos gradualmente para percibir que existen otras cosas en nuestro entorno, que no todo es oscuro, que con una perspectiva más amplia hay otras cosas que toman importancia, e incluso puede ocurrir que en algunos cuadros hasta encajen las diferentes imágenes y cobre un sentido diferente.
Lo difícil es que la persona experimente que está muy cerca del cuadro y quiera y sepa separarse; por eso pienso que hace falta ayuda profesional.



  



Y a colación de esto último me gustaría finalizar mi post con un comentario sobre una ONG que tiene mucho que ver con la prevención del suicidio: El Teléfono de la Esperanza.
Es una organización internacional, aún desconocida para algunos, pero que realiza una labor altruista y encomiable de apoyo emocional a personas sin recursos; entre estas personas se encuentran en muchas ocasiones, personas que están considerando acabar con sus vidas. Precisamente debido a que la desesperanza es un factor de riesgo, El Teléfono tiene mucho que hacer por esas personas, y de hecho lo hace, con el fantástico equipo de personas formadas que, personalmente o por teléfono, apoya de forma desinteresada a quien demanda su ayuda.